El naufragio de un catamarán en Baní, que causó la muerte de una joven y dejó a un hombre en estado crítico, reaviva el debate nacional sobre la regulación del turismo de aventura y la prevención de accidentes acuáticos en República Dominicana.
Un fatal accidente marítimo ocurrió en las inmediaciones de la playa de Baní, provincia Peravia, donde la embarcación tipo ‘Don Castro’ zozobró, cobrando la vida de una joven identificada como Yamelis, de 24 años, y dejando a un hombre de 29 años en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Dr. Alejandro María Zayas.
Según informó la Armada Dominicana, el catamarán transportaba a 13 personas, entre ellas seis mujeres y seis hombres. Todos los sobrevivientes fueron rescatados y recibieron atención inicial del personal de salud y organismos de emergencia. Dos pasajeros requirieron atención especializada, siendo el hombre de 29 años el más afectado, tras ser referido desde la Base Naval Las Calderas.
El director del centro de salud, doctor Lara, detalló que el paciente llegó con un severo trauma por casi ahogamiento, presentando insuficiencia respiratoria que requirió asistencia con mascarilla simple. Afortunadamente, el resto de los pasajeros se encuentra estable, mientras las autoridades investigan las causas del siniestro.
Este trágico evento se suma a una preocupante tendencia de accidentes en actividades turísticas acuáticas en el país, lo que ha generado llamados a fortalecer la regulación y supervisión de estas embarcaciones. La diáspora dominicana y observadores internacionales siguen de cerca el caso, que plantea interrogantes sobre la seguridad en el creciente sector turístico nacional.
El cuerpo de la joven fue entregado a sus familiares para las honras fúnebres, que se realizarán en su comunidad, mientras el país espera los resultados de la investigación para determinar responsabilidades y evitar futuras tragedias.










