Infraestructura | El deterioro que presenta esta vía limita el desarrollo sostenible de esa demarcación y la calidad de vida de sus habitantes, quienes dependen de la producción de cacao, limones, chinola, plátanos, entre otros rubros Conductor de una camioneta 4×4 ayuda a un camión cargado de cacao a subir un tramo empinado de la carretera.
Alexis Álvarez Creado: 02.06.2026 | 13:22 Actualizado: 02.06.2026 | 14:05 Mientras gobiernos, funcionarios y dirigentes políticos han prometido durante más de dos décadas la reconstrucción de la carretera Corozo-Guázuma, la realidad para cientos de familias productoras de esta zona agrícola de Monte Plata sigue siendo la misma: una vía intransitable, polvorienta en tiempos de sequía y convertida en un extenso lodazal cuando llueve.
Se trata de una carretera vecinal de aproximadamente seis kilómetros que conecta a más de diez comunidades rurales del distrito municipal de Peralvillo, entre ellas Mateopico, Loma La Gallina, Corozo Abajo, Corozo Arriba, La Guázuma, Jiminillo y La Guardia, donde la agricultura constituye la principal fuente de ingresos.
El deterioro que presenta esta vía limita el desarrollo sostenible de esa demarcación y la calidad de vida de sus habitantes, quienes dependen de la producción de cacao, limones, chinola, plátanos, entre otros rubros Según residentes y productores, la vía no recibe una intervención integral desde el año 2004, situación que ha provocado un progresivo deterioro que hoy afecta la economía local, la movilidad de los habitantes y las posibilidades de desarrollo de toda la zona.
La carretera permanece sin asfalto, presenta numerosos hoyos profundos, carece de badenes y contenes en varios puntos críticos y tiene extensos tramos sin señalización, incluso en áreas consideradas de alto riesgo por los frecuentes derrizaderos y pronunciadas pendientes.
Camiones cargados de cacao seco permanecen atascados en medio de la carretera.
Alexis Álvarez El estado de abandono contrasta con la importancia productiva de las comunidades que dependen de esta vía para transportar toneladas de cacao, limones, chinola, plátanos, guineos, ñame, yautía y otros rubros agrícolas hacia los mercados nacionales.
El cacao, motor económico Entre todos los cultivos, el cacao representa el principal producto agrícola de la región y una de las actividades económicas más importantes para decenas de familias.
Los agricultores destacan que se trata de cacao orgánico certificado, lo que significa que es producido sin fertilizantes químicos sintéticos, pesticidas industriales ni sustancias que puedan afectar el medio ambiente o alterar las características naturales del cultivo.
Esta certificación es supervisada por organismos especializados, cooperativas agrícolas y empresas vinculadas a la industria chocolatera, que verifican el cumplimiento de estrictos estándares ambientales y de calidad para acceder a mercados especializados, donde el producto suele obtener mejores precios.
Sin embargo, productores como Virgilio Mueses afirman que las condiciones de la carretera limitan la competitividad de la zona y aumentan considerablemente los costos para sacar la producción.
Señala que el deterioro de la carretera se ha convertido en un gasto permanente que reduce los beneficios obtenidos por sus cosechas.
“Nosotros llevamos más de veinte años esperando que arreglen esta carretera.
Cada gobierno viene, promete y se va, pero aquí nada cambia.
Los productores somos quienes terminamos pagando las consecuencias porque tenemos que invertir constantemente en piezas, neumáticos, suspensión y mantenimiento de los vehículos.
Eso aumenta los costos de producción y reduce lo poco que ganamos con nuestro trabajo”, expresó.
Problema que afecta a todos Las dificultades para transportar la producción se evidencian especialmente durante la temporada de lluvias.
Los agricultores relatan que es frecuente observar camionetas 4×4 ayudando a camiones cargados de productos agrícolas mediante sogas y cadenas para superar las pendientes más pronunciadas de la carretera.
En algunos tramos, los vehículos pesados quedan atascados por el lodo o pierden potencia al intentar ascender las subidas, obligando a improvisar maniobras que incrementan los riesgos de accidentes y retrasan la llegada de los productos a los centros de comercialización.
“Cada viaje representa un riesgo.
Los hoyos, las piedras y el mal estado de la carretera dañan amortiguadores, gomas, dirección y muchas otras piezas.
Uno trabaja prácticamente para reparar el vehículo.
Además del gasto económico, está el esfuerzo físico y el peligro que implica conducir por algunos tramos”, expresó un conductor.
Los problemas de la carretera no afectan únicamente a quienes producen alimentos.
El comunitario Inocencio de los Santos afirmó que el deterioro impacta directamente la calidad de vida de las familias que residen en las comunidades.
“Cuando no llueve vivimos entre nubes de polvo que entran a las casas, afectan la salud y dañan todo.
Cuando llueve sucede lo contrario, porque la carretera se convierte en un lodazal y muchas veces es difícil salir o entrar.
Nosotros tenemos derecho a transitar por una vía digna y segura, igual que cualquier ciudadano del país”, manifestó.
De los Santos indicó que estudiantes, trabajadores, envejecientes y personas que requieren atención médica enfrentan diariamente las consecuencias de una infraestructura vial que, según afirma, ha sido olvidada por las autoridades.
Un potencial desaprovechado Para el regidor Lucilo Mueses (Chilo), del Partido Revolucionario Moderno (PRM), la rehabilitación de la carretera podría transformar significativamente la realidad económica y social de toda la zona.
“El impacto sería enorme.
Estamos hablando de comunidades productoras que tienen capacidad para aumentar la producción agrícola y generar más riqueza si cuentan con una carretera en condiciones adecuadas.
También mejoraría la calidad de vida de la gente, facilitaría el acceso a los servicios y permitiría que las comunidades se desarrollen más rápido”, afirmó.
El concejal señaló que una vía adecuada incentivaría además el comercio local, fortalecería los vínculos de las comunidades con familiares que residen fuera de la zona y el intercambio con otras provincias, como Sánchez Ramírez, la cual queda a pocos kilómetros.
“Muchas personas que viven en otras provincias o en Santo Domingo visitan menos a sus familiares por las malas condiciones de la carretera.
Si esta vía estuviera arreglada, aumentaría el flujo de visitantes, se dinamizarían los pequeños negocios y habría más oportunidades para todos”, agregó.
A pesar de los reiterados reclamos de productores, juntas de vecinos, líderes comunitarios y autoridades locales, la carretera Corozo-Guardia continúa esperando una intervención que permita superar más de dos décadas de deterioro.
Ante esta situación, las comunidades solicitan la intervención urgente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y del Gobierno central para reconstruir una carretera que consideran esencial para el desarrollo económico y social de toda la región.
Periodista económico y financiero con experiencia en medios escritos, televisivos y digitales.
Es egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
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