
El envejecimiento poblacional y la longevidad obligan a repensar las finanzas personales
Un análisis financiero revela que muchas personas creen no tener deudas, pero en realidad le deben a su yo del futuro. El aumento de la esperanza de vida y la falta de planificación patrimonial crean un riesgo económico silencioso.
El caso de una pareja que afirma no tener deudas, relatado por Diego Sosa, ilustra un fenómeno extendido: la creencia de que la ausencia de pasivos bancarios equivale a salud financiera. Sin embargo, el experto advierte que ambos tienen una deuda con las personas más importantes de sus vidas, sus ‘yos’ del futuro, al no haber construido el patrimonio necesario para vivir sin trabajar por obligación.
El artículo contextualiza este problema en el aumento de la expectativa de vida: hace cien años las personas vivían poco más de 30 años en promedio; hoy, dependiendo del acceso a la medicina, pueden alcanzar entre 80 y 95 años. Este cambio demográfico, impulsado por la penicilina y los avances farmacéuticos y tecnológicos, implica que las personas necesitan recursos para sostener décadas de vida sin empleo formal.
Sosa explica que, para el caso de la pareja, deberían tener 10 veces lo que ganan en el año, es decir, unos 500 mil dólares de patrimonio. Si no cuentan con ese monto, le deben a su yo del futuro. Aunque se puede lograr con menos, advierte que sería una lucha enorme, con restricciones y dependencia de los hijos. En su libro Arco Iris Financiero enseña cómo calcular ese número y los pasos para alcanzarlo.
El tema trasciende lo individual y se inserta en la tendencia global de envejecimiento poblacional y longevidad. La falta de educación financiera y de planificación patrimonial se convierte en un desafío para las sociedades y para la diáspora dominicana, que debe prever su retiro. El llamado es a construir un patrimonio de forma temprana y a no confundir la ausencia de deudas con la seguridad financiera.









