El caso de la esposa de Maduro reaviva el debate sobre justicia y derechos humanos en Venezuela
La detención de Cilia Flores en Estados Unidos por narcotráfico y su delicado estado de salud cardíaco ponen de relieve la crisis política venezolana y sus implicaciones internacionales.
Flores, abogada y figura clave del régimen venezolano, fue capturada en enero junto a Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense. Ambos enfrentan cargos por narcotráfico en Nueva York.
Su hijo, Nicolás Maduro Guerra, reveló que su madrastra tiene un prolapso cardíaco y es asmática, condiciones agravadas por el hacinamiento carcelario y un incidente con gas pimienta durante una riña.
La defensa de Flores pidió prisión domiciliaria para tratar su salud, pero la solicitud fue rechazada y la fiscalía recomendó mantenerla detenida. Maduro, de 63 años, se declara ‘prisionero de guerra’.
El caso de Flores, apodada ‘la primera combatiente’, refleja la presión internacional sobre el chavismo y el debate sobre el trato a líderes depuestos, con posibles repercusiones en la diáspora venezolana y las relaciones hemisféricas.










