
Tiffany Howell se declaró culpable de homicidio vesicular agravado y homicidio involuntario en segundo grado
La justicia de Nueva York sentenció a la exigente Tiffany Howell a entre cuatro y 12 años de prisión por la muerte del dominicano Manuel Boitel, un caso que reaviva el debate sobre la responsabilidad de los agentes del orden y la conducción bajo los efectos del alcohol. La condena fue dictada este miércoles en el condado de Westchester.
Howell, de 48 años y con 18 años en el NYPD, se declaró culpable en agosto pasado de homicidio vesicular agravado y homicidio involuntario en segundo grado por el accidente ocurrido el 22 de enero de 2026, cuando conducía en sentido contrario por la autopista Taconic State Parkway y chocó de frente contra el vehículo de Boitel, un portero de 61 años que regresaba a su casa en Peekskill tras su jornada en el Upper East Side de Manhattan.
Las pruebas revelaron que Howell tenía una concentración de alcohol en sangre de al menos 0.18 %, más del doble del límite legal. La fiscal adjunta Allison Stuart sostuvo que la exigente «no mostró ningún respeto por su vida, ni por la de ningún otro, al conducir en sentido contrario». La jueza Anne B. Bianchi cuestionó la disculpa de Howell, calificándola de superficial: «Esta es la pesadilla de la familia Boitel. No es tu pesadilla», le dijo.
Eric Boitel, hijo de la víctima, expresó ante el tribunal que Howell conocía las consecuencias de conducir ebria por su experiencia policial: «Ella ha visto de primera mano la devastación que pueden dejar las acciones». «Ella sabe que una decisión imprudente puede costarle la vida a alguien, destrozar una familia y dejar a sus seres queridos cargando con el dolor por el resto de sus vidas», agregó, según CBS News. La defensa había argumentado que el hecho representaba una ruptura radical con su conducta previa, pero la fiscalía insistió en la gravedad del daño causado.
Howell pidió perdón con voz temblorosa: «Sé que tomé una decisión terrible y sé que las consecuencias son irreversibles». «Sé que no debería haber consumido alcohol ni haber conducido, y lo siento muchísimo por haberlo hecho», dijo al New York Times. La exigente fue suspendida y renunció al NYPD pocas semanas después del accidente. El caso ha generado atención en la comunidad dominicana en Estados Unidos y plantea interrogantes sobre la rendición de cuentas de los agentes del orden.












