La extensión del plazo revela la complejidad de la investigación y sus implicaciones nacionales e internacionales.
El Ministerio Público solicitó una prórroga de cuatro meses en el caso Senasa, un hecho que subraya la magnitud de la investigación de corrupción que podría redefinir la lucha anticorrupción en República Dominicana y la confianza en el sistema de salud a nivel nacional.
La fiscal Rosa Alba García pidió al juez Deiby Timoteo más tiempo para concluir la investigación, argumentando que informes de la Contraloría, la Cámara de Cuentas, el Inacif y empresas privadas siguen pendientes. Este retraso no es menor: evidencia la complejidad de rastrear fondos públicos en un sistema de salud que atiende a millones de dominicanos, y que ha sido señalado por organismos internacionales como vulnerable a la corrupción.
El análisis de información financiera es clave para establecer el recorrido de los recursos, una práctica que se ha vuelto tendencia en América Latina, donde los casos de corrupción en salud han generado escándalos y reformas. La prórroga podría ser vista como una señal de que el Ministerio Público busca construir un caso sólido, pero también alimenta la impaciencia de una ciudadanía que exige resultados rápidos.
La nueva línea de investigación que involucra centros de salud añade una dimensión más amplia al caso, que podría afectar la percepción internacional sobre la transparencia en el país. Para la diáspora dominicana, que sigue de cerca estos procesos, el desenlace será un indicador de si las instituciones funcionan o si la impunidad sigue siendo la norma.
Mientras las defensas de Martínez Hazim y Spiker se opusieron a la prórroga y pidieron revisar sus medidas de coerción, Minaya no objetó pero solicitó un cambio en la suya. Estos movimientos reflejan la tensión entre el debido proceso y la necesidad de justicia, un equilibrio que el país observa con atención, pues el caso Senasa podría sentar un precedente para futuros casos de corrupción.










