En República Dominicana, la rehabilitación tras un accidente de motocicleta es un proceso largo y costoso. La Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR) atiende entre 400 y 500 pacientes diarios en terapia física, muchos con amputaciones, traumas craneales o lesiones medulares.
El verdadero desafío no es solo médico, sino económico: el transporte, las terapias y la vida con discapacidad generan gastos constantes. Carlos Andrés Santana Feliz, de 31 años, sufrió fracturas y daños nerviosos tras un accidente en Yaguate, y ahora enfrenta una recuperación que cambiará su vida para siempre.











