En una crisis financiera se demuestra la verdadera capacidad de una entidad bancaria para hacer frente a la demanda de sus clientes, especialmente cuando una parte importante de los depositantes decide retirar simultáneamente sus recursos. En ese momento adquieren particular importancia el capital del banco, sus reservas de liquidez, el encaje legal, la calidad de sus activos y, en última instancia, la capacidad de respuesta del Banco Central como prestamista de última instancia.
Una cuestión fundamental de la política monetaria y de la regulación financiera consiste, precisamente, en determinar cuánto capital necesita un banco para operar de manera segura. La experiencia de la crisis financiera internacional de 2008-2009, conocida como la Gran Recesión, demostró que no basta con que una institución financiera sea rentable: debe disponer de suficiente capital para absorber pérdidas inesperadas y de liquidez para responder oportunamente a sus depositantes.
En la República Dominicana, la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02 establece que los bancos múltiples deben constituirse con un capital pagado mínimo fijado por la Junta Monetaria. El monto que se estableció mediante la actualización de 2014 fue de RD$275 millones para los bancos múltiples, RD$55 millones para los bancos de ahorro y crédito, RD$15 millones para las corporaciones de crédito y RD$17 millones para las asociaciones de ahorros y préstamos. (Diario Libre)
Sin embargo, estos RD$275 millones no deben interpretarse como el capital que necesita realmente un banco moderno para comenzar a operar con una estructura financiera sólida. Se trata del umbral regulatorio de capital pagado. La propia evolución del sistema demuestra que los bancos que operan en el país mantienen patrimonios muy superiores a ese mínimo. Por ejemplo, al cierre de 2025, el patrimonio neto de la banca múltiple ascendió a RD$423,837 millones, mientras que el patrimonio neto de todo el sistema financiero alcanzó RD$521,382 millones. El capital pagado constituye el componente de mayor ponderación dentro del patrimonio de la banca múltiple. (Superintendencia de Bancos)
El capital necesario para operar
Por tanto, la pregunta correcta no es solamente cuánto cuesta obtener una licencia bancaria, sino cuánto capital necesita una institución para operar de manera sostenible y absorber los riesgos propios de la intermediación financiera.
Un banco que pretenda ingresar al mercado dominicano con una plataforma tecnológica, oficinas, sistemas de seguridad, personal especializado, infraestructura informática, cumplimiento regulatorio, administración de riesgos y una cartera de créditos inicial, difícilmente podría funcionar de manera competitiva con los RD$275 millones establecidos como capital mínimo legal.
La experiencia reciente resulta ilustrativa. En 2024, por ejemplo, Banco Múltiple BHD mantenía un capital pagado de aproximadamente RD$27,881 millones, Banco Santa Cruz alrededor de RD$14,732 millones y Banco Caribe cerca de RD$2,992 millones. Asimismo, Banesco mantenía unos RD$3,184 millones y Banco Múltiple Ademi unos RD$2,682 millones. (Repositorio Cultural)
Esto demuestra una diferencia considerable entre el capital mínimo legal y el capital efectivamente utilizado por las instituciones bancarias. El promedio de capital de un banco dominicano no debe confundirse, por tanto, con el mínimo exigido para obtener una licencia. Las grandes entidades mantienen patrimonios de decenas de miles de millones de pesos, mientras que los bancos de menor tamaño operan con varios miles de millones. En consecuencia, para un nuevo banco múltiple con aspiraciones de competir en el mercado nacional, un nivel de capital de varios miles de millones de pesos resulta mucho más representativo de la realidad económica que el mínimo legal de RD$275 millones.
Capital, reservas y liquidez
Otro aspecto que debe considerarse es que capital y liquidez son conceptos diferentes. El capital pertenece a los accionistas y funciona como primera línea de absorción de pérdidas; la liquidez, en cambio, permite atender los retiros de depósitos y las obligaciones inmediatas de la entidad.
Por ello, además del capital pagado, los bancos deben mantener reservas patrimoniales y cumplir con los requerimientos de liquidez y de encaje establecidos por las autoridades monetarias. El marco prudencial dominicano exige, además, que los bancos múltiples y las entidades de crédito mantengan un patrimonio técnico mínimo equivalente al 10 % de sus activos y operaciones contingentes ponderados por riesgo. Este requisito es más importante para la estabilidad que una simple cifra fija de capital, porque relaciona el patrimonio con los riesgos asumidos por cada institución. (Banco Central Dominicana)
La situación de liquidez del sistema dominicano confirma la importancia de esta diferencia. Al cierre de marzo de 2026, la liquidez del sistema financiero alcanzó RD$709,331.9 millones. De ese monto, RD$663,426 millones, equivalentes al 93.5 %, correspondían a depósitos e inversiones en el Banco Central, mientras RD$45,905.9 millones permanecían en efectivo en las cajas y bóvedas de las entidades financieras. (Banco Central Dominicana)
En otras palabras, una parte sustancial de la seguridad del sistema bancario descansa no solamente en el patrimonio de las entidades, sino también en los activos líquidos que pueden convertirse rápidamente en recursos para atender las necesidades de los depositantes.
¿Cuánto dinero circula en la economía dominicana?
Esta discusión conduce a otra pregunta: ¿cuánto dinero existe efectivamente en circulación?
El medio circulante (M1) está constituido fundamentalmente por los billetes y monedas en poder del público y los depósitos transferibles. En abril de 2026, el M1 dominicano alcanzó aproximadamente RD$913,696.1 millones, después de haber terminado diciembre de 2025 en RD$957,811.7 millones. La reducción durante los primeros cuatro meses de 2026 fue de RD$44,115.6 millones, equivalente a 4.6 %. (Diario Libre)
La cifra permite comprender la enorme diferencia existente entre el capital de los bancos y el dinero que éstos intermedian. El sistema financiero puede movilizar depósitos, créditos e inversiones por montos muy superiores al capital aportado originalmente por sus accionistas. Precisamente por ello la regulación bancaria exige límites de riesgo, encaje, liquidez, provisiones y suficiencia patrimonial.
El Banco Central también reportó que durante mayo de 2026 el M1 mantenía un crecimiento interanual de 12.3 %, mientras el agregado monetario M2 aumentaba 10.1 % y M3 11.8 %. (Banco Central Dominicana)
El verdadero respaldo del sistema
La fortaleza de un sistema bancario, por consiguiente, no puede medirse exclusivamente por el monto de capital mínimo exigido para obtener una licencia. Un banco necesita una combinación de capital, reservas patrimoniales, liquidez, activos de buena calidad, adecuada gestión de riesgos y acceso ordenado a las facilidades del Banco Central.
En este sentido, los RD$275 millones de capital pagado mínimo deben entenderse como una barrera de entrada regulatoria y no como una estimación del capital económicamente necesario para desarrollar una operación bancaria de cierta dimensión. La realidad dominicana muestra que los bancos múltiples operan con capitales y patrimonios que multiplican varias veces ese requisito.
La banca dominicana ha experimentado, además, una expansión importante de su patrimonio. A diciembre de 2025, el patrimonio neto de la banca múltiple alcanzó RD$423,837 millones, mientras que durante el primer trimestre de 2026 el patrimonio del sistema financiero continuó aumentando, impulsado tanto por el crecimiento del capital pagado como por las reservas patrimoniales. (Superintendencia de Bancos)
De ahí que una eventual discusión sobre cuánto capital debe requerirse a un banco en República Dominicana no debería limitarse a actualizar mecánicamente los RD$275 millones establecidos hace más de una década. Sería conveniente considerar el tamaño de la institución, la naturaleza de sus operaciones, sus activos ponderados por riesgo, el grado de digitalización, la exposición cambiaria, la concentración de sus créditos y su importancia sistémica.
La experiencia de 2008-2009 dejó una enseñanza fundamental: un banco puede quebrar por falta de liquidez, pero una crisis bancaria generalizada puede agravarse cuando las pérdidas superan el capital disponible para absorberlas. Por ello, la regulación moderna debe procurar que las entidades mantengan simultáneamente suficiente solvencia y suficiente liquidez.
En última instancia, la confianza del público constituye el verdadero activo de un banco. Los depositantes no mantienen sus recursos en una institución únicamente porque ésta tenga una licencia; lo hacen porque confían en que podrá devolverlos cuando los necesiten. Esa confianza se construye con capital suficiente, liquidez, supervisión efectiva y una política monetaria capaz de preservar la estabilidad financiera.
Por Tomás D. Guzmán Hernández
El autor es economista
Fuentes: Banco Central de la República Dominicana, Informe de la Economía Dominicana, 2026; Banco Central de la República Dominicana, Informe de Política Monetaria, junio de 2026; Superintendencia de Bancos de la República Dominicana, Informe anual de desempeño del sistema financiero, diciembre de 2025; Ley Monetaria y Financiera No. 183-02; Junta Monetaria, actualización del capital pagado mínimo de las entidades de intermediación financiera.











