La de de la tensa las relaciones entre los dos países caribeños y deja abierta una incógnita sobre la reacción del régimen de La Habana, en momentos en que enfrenta un creciente aislamiento regional y una de las peores crisis económicas de su historia reciente.
anunció el paso inusual de a el retiro de de su representación en y de sus familiares, a quienes concedió un plazo de para abandonar el país.
La magnitud de la medida resulta particularmente significativa porque afecta de una sola vez a una parte considerable de la.
El ( ) no identificó a los funcionarios afectados ni explicó qué motivó la medida.
Informó que actuó conforme al derecho internacional y a la sobre Relaciones Diplomáticas y aseguró que continuará manejando el asunto con discreción y por los canales establecidos, con el propósito de preservar las relaciones entre ambos países.
, sin embargo, evitó utilizar la expresión.
Optó por solicitar el «retiro» de los nueve funcionarios, una fórmula menos confrontacional que permite reducir considerablemente la representación cubana sin romper relaciones diplomáticas.
Aunque el Gobierno no ha explicado las razones y no corresponde atribuir ninguna conducta a los funcionarios afectados, las o solicitudes de suelen producirse por tres grandes motivos: , injerencia en los asuntos internos del país receptor y o inteligencia.
La propia establece en su que los diplomáticos deben respetar las leyes del país donde están acreditados y tienen el deber de no intervenir en sus asuntos internos.
Cuando existen sospechas de espionaje, los gobiernos suelen recurrir a una expresión deliberadamente amplia: » con el estatus diplomático», evitando divulgar información sensible o revelar los elementos de inteligencia que sustentan la decisión.
También pueden producirse como , cuando un gobierno responde al retiro de sus propios funcionarios en otro país.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazó «en los términos más enérgicos» la decisión del Gobierno de expulsar a funcionarios de su embajada en Santo Domingo y sus familiares, medida que, según La Habana, constituye un «acto de subordinación» a la política de Estados Unidos hacia la isla.
En un comunicado publicado la tarde de este jueves, la Cancillería cubana calificó de injustificada la decisión de las autoridades dominicanas y aseguró que los diplomáticos cubanos han actuado «en estricto apego» a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y con respeto a las leyes dominicanas.
«No existe motivo alguno que justifique esta decisión de las autoridades dominicanas.
Los diplomáticos cubanos han actuado siempre en estricto apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y con absoluto respeto a las leyes de esa hermana nación», dice la Cancillería cubana.
El Gobierno cubano sostuvo que detrás de la medida existe presión de Washington y afirmó que Estados Unidos busca deteriorar las relaciones diplomáticas de Cuba La decisión dominicana tiene un precedente regional reciente.
En marzo pasado, declaró al embajador cubano y dispuso la salida de los integrantes diplomáticos, consulares y administrativos de la representación cubana.
La Habana respondió cerrando su en Quito y calificó la decisión de hostil.
Posteriormente, dispuso el cubana y la salida de su , aunque mantuvo determinados servicios consulares.
Las decisiones contribuyeron a reducir todavía más el espacio diplomático de en América Latina.
El episodio dominicano plantea además una cuestión poco advertida hasta ahora: el tamaño de la en.
Que pueda solicitar simultáneamente el retiro de nueve de sus integrantes y que la permanezca abierta supone que mantenía una dotación diplomática considerable en el país.
Resulta llamativo para una de intercambio económico relativamente limitado y, sobre todo, cuando se compara con las representaciones que La Habana mantiene en algunas naciones de mayor población, desarrollo económico y peso internacional.
Incluidos dependientes, se estima que tiene una acreditas diplomáticamente en el país, pero de una sola vez constituyen, por sí solos, una magnitud inusual.
La decisión dominicana contiene una coincidencia de enorme simbolismo.
Fue anunciada ayer, 13 de agosto de 2026, exactamente cuando se cumplió cien años del nacimiento de Fidel Castro, figura central de la Revolución cubana y gobernante de la isla durante casi medio siglo.
Nada indica que Santo Domingo escogiera deliberadamente la fecha.
En tanto que, al participar en un acto por el centenario de Castro, el embajador de Cuba en el país, Ángel Arzuaga, destacó que ambas naciones permanecerán unidas».
Con República Dominicana, este pueblo heroico, siempre estaremos juntos y nunca le haremos daño a este pueblo», expresó Arzuaga.
La decisión llega cuando atraviesa una y social agravada por la y combustibles, el deterioro de su infraestructura eléctrica, la caída de la producción y las.
Los se prolongan durante numerosas horas en amplias zonas del país.
, medicamentos y combustible, el transporte funciona con enormes dificultades y la ha reducido considerablemente la población de la isla.
A ello se agrega el debilitamiento de antiguos apoyos internacionales y un escenario regional menos favorable para La Habana..











