Pacto con EE.UU. busca producir 1.5 millones de barriles diarios y reconfigurar el mapa energético regional.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció un acuerdo petrolero con EE.UU. por 25 años, con una meta de producción superior a 1.5 millones de barriles diarios. Este pacto, que involucra a grandes petroleras, marca una tendencia en las relaciones hemisféricas y puede influir en los precios internacionales y en la diáspora dominicana.
En un mensaje transmitido por VTV, Delcy Rodríguez detalló que el acuerdo con Estados Unidos tendrá una vigencia de 25 años y un objetivo de producción que supera los 1.5 millones de barriles diarios. La mandataria encargada destacó que la meta es convertir a Venezuela en una potencia energética, con la participación de Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP, entre otras.
El pacto se da en un contexto de tensiones geopolíticas y de transición energética global. Para República Dominicana, que importa la mayoría de sus combustibles, este acuerdo podría tener implicaciones en la estabilidad de precios y en la seguridad energética del Caribe. Además, la diáspora dominicana en EE.UU. y Venezuela observa con atención cómo este convenio afecta las remesas y las relaciones bilaterales.
Rodríguez explicó que, tomando como referencia un precio de 65 dólares por barril, Venezuela recibiría 209,335 millones de dólares, y que por cada barril producido, unos 19 dólares ingresarían al país. El proyecto incluye el desarrollo de ocho bloques en la Faja Petrolífera del Orinoco, con regalías mínimas de 16% e impuesto sobre la renta de 34%, lo que permitiría apalancar la recuperación económica venezolana.
La presidenta encargada agradeció al presidente de EE.UU., Donald Trump, y al secretario de Estado, Marco Rubio, por su esfuerzo en lograr este acuerdo, pero subrayó que Venezuela conserva la propiedad y soberanía sobre sus recursos. Este equilibrio entre cooperación y soberanía es clave para entender las nuevas dinámicas energéticas en América.
El acuerdo podría tener efectos en las tendencias globales de precios del crudo y en la oferta energética del Caribe, lo que afecta directamente a República Dominicana y a la diáspora que reside en ambos países. Los analistas consideran que este pacto es un hito en la relación bilateral y un indicador de cómo se reconfigura el mapa petrolero mundial.









