La apertura de los y del Caribe nos emocionó.
Ver a llegando a su máxima capacidad para un es un buen síntoma.
La línea que separa el entusiasmo de la indiferencia es fina, y esta vez, supimos responder.
Es poco frecuente observar la coincidencia de compartiendo el mismo , sintiendo y vibrando por esos elementos comunes que nos distinguen.
El viernes, salimos unas cuantas horas de las exclusivas burbujas para apoyar a nuestros atletas y mostrarnos ante la región con la camiseta de ese , hospitalario y alegre que tan bien que nos queda.
caminando por su estadio en plena ceremonia me empujó la memoria a aquel verano histórico de 2003 de esos Panamericanos donde pasamos de saber competir a saber ganar.
Jamás en una actividad deportiva se ha llenado el Olímpico como lo hicimos ese atardecer de agosto para verlo ganar su oro.
Y qué no decir de aquella noche irrepetible, cuando en el Palacio del Voleibol por fin le ganamos a Cuba y nacieron las.
Las son protagonistas de todo lo bueno que nos pase, incluido el deporte.
nos dio el primer oro, y las expectativas para ver en cancha a nuestras reinas, y en pista a , van aumentando al mismo ritmo que se van agotando las entradas de sus respectivas competencias.
Parado en las , mientras desfilaba la , me sorprendían las caras de la gente alentando con , sintiéndose representada y pensé, si algún día el fútbol pudiera provocar todo esto.
Un deseo al que todavía le falta trecho.
Antes de llegar a ese destino, vayamos a apoyar a la que estará jugando en la.
Y se las dejo picando, en con la jugamos en casa contra , si no nos espabilamos es probable que en las los locales sean ellos, no nosotros, y eso sería muy triste..










