En las últimas décadas, los han capturado y vendido ilegalmente cientos de miles de de las selvas mexicanas y, pese a las leyes internacionales de protección de la vida silvestre, este sigue siendo su mayor amenaza, más que la deforestación y la expansión agrícola.
Para acabar con este saqueo, que no se limita a los , sino que afecta a muchas especies de los bosques de México, un equipo de científicos ha desarrollado una que permite identificar en tiempo real y con precisión geográfica, las y los corredores ocultos de este.
Con el objeto de desarrollar la herramienta, el equipo, formado por científicos de la (ASU), Estados Unidos, y la (ANU), examinó la situación del entre.
Tras analizar más de de hechos en esas tres décadas, descubrieron que desde 1993 ninguna de las de loros nativos de México analizadas en el estudio ha mejorado su estado de conservación, sino todo lo contrario, la mitad de estas especies está en.
Según el estudio, las redes criminales buscan preferentemente especies de gran tamaño y atractivo visual, como las y los , que se cazan a un ritmo completamente insostenible para la viabilidad de sus poblaciones.
Para visualizar cómo se trasladan los loros desde los bosques a los , el equipo de investigación empleó una que se utiliza habitualmente para estudiar el silvestre.
Simularon que el terreno del país era una , en la que las poblaciones de actuaban como fuentes de electricidad y los lugares de confiscación como puntos finales; de esta manera calcularon por dónde fluiría la mayor «corriente» del , revelando los ocultos que probablemente utilizan los traficantes.
Así, tras analizar casi treinta años de datos descubrieron que las redes traficantes han adaptado su actividad a las leyes actuales, como la de loros nativos decretada por México en , convirtiendo un sistema de capturas «oportunista en áreas rurales» en «cadenas de suministro cada vez más sofisticadas e impulsadas por la demanda urbana», explica el autor principal, , de la ANU.
Asimismo, el estudio reveló que este tráfico ilícito se concentra claramente a lo largo de una red de situados, sobre todo en el y la.
Los científicos han volcado esta información en una interactiva de acceso restringido a y que permite examinar detalladamente el terreno, predecir dónde es más probable que actúen los traficantes y tratar de interceptarles.
Además, los autores defienden que esta herramienta podría adaptarse y utilizarse mucho más allá de la protección de la avifauna y vigilar el o y de otras formas de.
Y es que las organizaciones delictivas no suelen diversificar sus rutas de transporte, sino que «emplean los mismos y logísticos para mover distintos tipos de «, comenta Olah.
De hecho, el equipo descubrió que las se producían cada vez con mayor frecuencia a cientos de kilómetros de los hábitats naturales de los loros, (a menudo en grandes ciudades como ), lo que indica la existencia de una de larga distancia altamente organizada, en lugar de la caza furtiva aislada y local.
«Al integrar la con la , estamos proporcionando un nuevo arsenal de herramientas basadas en datos que pueden fortalecer la conservación de la biodiversidad y, al mismo tiempo, apoyar los esfuerzos transnacionales para combatir el crimen organizado», afirma Olah.
«Nuestro método de , altamente aplicado, respalda tanto la a nivel estratégico como la aplicación de la ley a nivel táctico.
La ciencia y las tecnologías que estamos desarrollando ahora dificultarán la caza furtiva de animales salvajes para los perpetradores en el futuro», concluye ..









