Un recorrido por la vida del líder que encarnó las luchas de poder en de inicios del siglo XX
La historia de Desiderio Arias, nacido en Montecristi en 1873, ofrece una ventana a las tensiones políticas y económicas que definieron la República Dominicana y su relación con potencias extranjeras.
Los rumores de dinamismo económico y el auge exportador de materias primas a Europa llevaron a los hermanos Manuela y Tomás Arias a trasladarse de Baní a Montecristi. En 1873, Tomás y María Eugenia Álvarez Arocha iniciaron un idilio del que nació Desiderio Arias, quien quedó huérfano tempranamente y fue criado por una tía.
A los veintiséis años, Arias ingresó a la empresa de Juan Isidro Jimenes Pereyra, su futuro líder. Casado con Simeona Castro (Pomona), fue Ayudante de la Plaza de Armas de su provincia durante el gobierno de Jimenes. Su carrera se desarrolló en el marco del caudillismo conchoprimista, con ambiciones personales y crisis económicas.
El derrocamiento de Jimenes por Horacio Vásquez obligó a Arias a alzarse en armas. Las facciones de jimenistas (bolos) y horacistas (coludos) dividieron el país. La revolución de 1903 derribó a Vásquez y llevó al poder a Alejandro Woss y Gil, quien envió a Jimenes a Europa. Luego, una componenda entre bolos y coludos encumbró al sacerdote Carlos Morales Languasco.
Arias se insurreccionó en el Noroeste contra Morales Languasco. Tras la muerte del general Demetrio Rodríguez, asumió el mando de las tropas en ese territorio. Se rebeló contra Bordas Valdez, amenazó a las tropas estadounidenses en 1916 y desafió a gobiernos posteriores. Exiliado seis años en Saint Thomas, fue senador en 1930, ministro de Guerra y Marina con Jimenes y secretario de Agricultura y Comercio con Rafael Estrella Ureña.










