Estudios internacionales vinculan baja fuerza de agarre con mayor riesgo de mortalidad
La dinapenia, concepto propuesto en 2008, distingue la pérdida de fuerza muscular de la pérdida de masa. Investigaciones como el estudio PURE, con casi 140,000 personas de 17 países, asocian cada 5 kg menos de fuerza de agarre con un 16% más de riesgo de muerte por cualquier causa.
La dinapenia es la pérdida de fuerza muscular que no se explica por una enfermedad neurológica o muscular. El término fue propuesto por Clark y Manini en 2008 para diferenciar dos aspectos que durante años se trataron como uno solo: la cantidad de músculo y su capacidad para generar fuerza. Esta distinción es clave porque la fuerza puede disminuir aunque la masa se mantenga o incluso aumente.
El estudio Health ABC, con Goodpaster y colaboradores, encontró que en adultos mayores la fuerza se pierde aproximadamente tres veces más rápido que la masa muscular. La pérdida de fuerza no depende solo del tamaño del músculo: con los años se pierden unidades motoras, el sistema nervioso activa las fibras con menos eficiencia y la grasa se infiltra en el tejido muscular (miosteatosis). También influyen la resistencia a la insulina, la inflamación crónica de bajo grado y el sedentarismo. Por eso la dinapenia se observa no solo en adultos mayores, sino también en pacientes con obesidad, diabetes tipo 2 o hígado graso. La combinación de obesidad con poca fuerza, conocida como obesidad dinapénica, tiene peor pronóstico funcional que cualquiera de las dos por separado.
La fuerza de agarre, medida con un dinamómetro, es una herramienta sencilla y poderosa. El estudio PURE, publicado en The Lancet en 2015 con casi 140,000 personas de 17 países, mostró que cada 5 kg menos de fuerza de agarre se asocia con un 16% más de riesgo de muerte por cualquier causa, y predijo mortalidad cardiovascular mejor que la presión arterial sistólica. El consenso europeo EWGSOP2 considera baja una fuerza de agarre menor de 27 kg en hombres y 16 kg en mujeres, o tardar más de 15 segundos en levantarse cinco veces de una silla.
El pilar principal del tratamiento es el entrenamiento de fuerza; ningún suplemento lo sustituye. La nutrición define cuánto responde el músculo a ese estímulo. El grupo PROT-AGE recomienda en adultos mayores sanos entre 1.0 y 1.2 g de proteína por kilo de peso al día, y hasta 1.5 g en presencia de enfermedad. Más que el total, importa la distribución: 25 a 30 g de proteína de buena calidad en cada comida, con alimentos ricos en leucina como huevos, lácteos, pescado, pollo o legumbres bien combinadas. También se debe revisar la vitamina D y corregirla cuando está baja. La creativa, junto con el ejercicio de fuerza, ha mostrado en metaanálisis mejoras en fuerza en adultos mayores, y los omega-3 tienen evidencia prometedora aunque menos consistente. La recomendación es no esperar a que la pérdida de fuerza sea evidente: medirla es fácil y actuar a tiempo cambia la calidad de vida y, según la evidencia, también su duración.










