
Severino cuestiona demolición y falta de presupuesto; teme desaparición del hospital
El jefe de Cardiología del Hospital Doctor Salvador B. Gautier, Fulgencio Severino, denunció improvisación en el desalojo de áreas del centro y advirtió sobre el riesgo de que la intervención afecte la continuidad del hospital, en medio de un debate sobre la planificación y el futuro de la infraestructura sanitaria.
Severino afirmó que el desalojo repentino de varias áreas ha provocado dificultades para ofrecer consultas y procedimientos ambulatorios, y cuestionó la falta de planificación, presupuesto y licitaciones para ejecutar los trabajos anunciados. La medida afecta servicios que atendían a más de 1,000 pacientes diarios y obliga al personal médico a reorganizar sus espacios de trabajo para continuar la asistencia en condiciones precarias.
El especialista detalló que el 23 de septiembre los médicos fueron convocados a una asamblea en la que se les comunicó que debían desalojar las áreas de consultas y procedimientos. En Cardiología se practicaban entre 30 y 40 ecocardiogramas diarios, además de pruebas de Mapa, Holter y esfuerzo. Al no habilitarse espacios alternativos, los médicos improvisaron áreas: dividieron con cortinas el salón de docencia de los 18 residentes para habilitar consultorios y espacios para ecocardiogramas, y convirtieron oficinas en áreas de consulta.
Severino indicó que las autoridades justificaron la intervención con un estudio sobre el deterioro de la resistencia del hormigón, pero cuestionó que se opte por una posible demolición en lugar de una remodelación por áreas. Hasta el momento de sus declaraciones no se habían iniciado los trabajos de demolición y aún permanecían dependencias como el almacén de medicamentos. También expresó preocupación por el destino de los expedientes médicos y reclamó garantías para preservar el del hospital.
El cardiólogo manifestó su preocupación por el futuro del Gautier, al considerar que la intervención podría afectar la permanencia del centro en sus actuales terrenos, estimados en unos 28,000 metros cuadrados, y planteó el riesgo de que el hospital desaparezca y el terreno se incorpore a proyectos inmobiliarios de la zona. Aseguró que los médicos mantendrán su oposición a cualquier decisión que perjudique la continuidad del hospital y llamó a los residentes de Cristo Rey y comunidades cercanas a involucrarse en la defensa de los servicios sanitarios.









