Ernesto Rodríguez García asume con estrategia de disciplina y supervisión en todo el país.
Con una visita al ensanche Naco, el nuevo director de la Policía Nacional, Ernesto Rodríguez García, envió un mensaje claro a los agentes: quien cumpla la ley tendrá respaldo; quien la viole, cero tolerancia. La medida se enmarca en una tendencia de reforma policial que busca recuperar la confianza ciudadana.
El director general de la Policía Nacional, Ernesto Rodríguez García, realizó la tarde del sábado una visita de supervisión a la dotación policial del ensanche Naco, en el Distrito Nacional, donde afirmó que todos los miembros de la institución que actúen correctamente y en cumplimiento de su deber contarán con su respaldo, a diferencia de quienes se aparten de las leyes. Esta postura refleja una tendencia hacia el endurecimiento de la disciplina interna, en línea con las demandas de la sociedad dominicana de una policía más confiable y eficiente.
Durante el relevo de turno, Rodríguez arengó al personal para que trabajen con entusiasmo y con estricto apego a las normativas y protocolos institucionales. El mensaje busca fortalecer la prevención y la calidad del servicio, un aspecto clave para mejorar la percepción ciudadana sobre la seguridad, tanto en el país como en el extranjero, donde la diáspora sigue de cerca la evolución de las instituciones dominicanas.
El director estuvo acompañado por el general Gabriel de los Santos García, director regional central del Distrito (Z-45), y el teniente coronel Johnny González González, comandante del Departamento Naco (C-1). La visita forma parte de las acciones de supervisión y acompañamiento a la fuerza policial, orientadas a fortalecer la disciplina y la calidad del servicio en beneficio de la ciudadanía.
Rodríguez García asumió la dirección de la Policía Nacional el pasado 17 de agosto, en sustitución del mayor general Andrés Modesto Cruz Cruz, quien fue destituido del cargo seis meses después de haber sido designado. La gestión de Cruz Cruz fue la más corta en los últimos 30 años, lo que marca un precedente en la inestabilidad del liderazgo policial. Al entregar la posición, vestido de civil y con todo el traje negro, a excepción de la camisa, el saliente director dio un breve discurso contundente, llamando a los policías a mantenerse firmes en sus principios y a no permitir que actuar correctamente sea visto como una debilidad.










