La Unesco ha insistido en que la inteligencia artificial en educación debe centrarse en el ser humano y contribuir al desarrollo de competencias críticas, éticas y creativas.
Fuente externa Vivimos en una época marcada por la inmediatez, las pantallas y la sobreestimulación constante.
En las aulas convergen estudiantes hiperconectados, acostumbrados a consumir información con rapidez y convivir con herramientas de inteligencia artificial.
Frente a esta realidad, muchos docentes se preguntan cómo captar la atención de estudiantes que parecen distraídos de manera permanente.
Sin embargo, diversas experiencias muestran que el verdadero desafío no es competir con la tecnología , sino aprender a integrarla con propósito pedagógico y pensamiento crítico.
Como señalaba Paulo Freire, “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su producción o construcción”.
Hoy, esa construcción del aprendizaje también pasa por enseñar a utilizar la tecnología con criterio y creatividad.
En ese contexto, iniciativas desarrolladas por docentes de la Universidad Iberoamericana, Unibe , muestran cómo la innovación pedagógica puede transformar la atención dispersa en participación activa y aprendizaje significativo.
En la Escuela de Arquitectura, la profesora Solange Rodríguez utilizó ChatGPT en la asignatura Diseño 2 para ayudar a estudiantes de primer año a construir el perfil de usuario de un proyecto arquitectónico de vivienda.
A través de un “retrato hablado” generado con apoyo de IA , los estudiantes identificaron necesidades, estilos de vida y características del usuario para desarrollar propuestas más humanas y contextualizadas.
En Odontología, la profesora Isaury Castillo ha incorporado herramientas como ChatGPT , Elicit , OpenEvidence y Zotero para apoyar procesos de investigación académica en grado y postgrado.
Estas facilitan la búsqueda de literatura científica y la organización de referencias, permitiendo dedicar más tiempo al análisis crítico y a la discusión científica.
Algo similar ocurre en asignaturas vinculadas al marketing digital.
El profesor Aldry García ha integrado metodologías activas y aprendizaje basado en proyectos utilizando herramientas como Blackboard Ultra, Canva, NotebookLM y Google AI Studio.
Los estudiantes desarrollan análisis de casos y propuestas digitales utilizando inteligencia artificial como apoyo para investigar, organizar información y resolver problemas reales.
Asimismo, el profesor José Martín Morillo integra herramientas como ChatGPT y Claude para fortalecer procesos creativos y estratégicos en sus clases.
Los estudiantes las usan para desarrollar buyer personas, construir moodboards y perfeccionar claims publicitarios.
De su lado, la profesora Ana Jiménez ha trabajado la integración ética de la inteligencia artificial en procesos de análisis estratégico.
Sus estudiantes utilizan IA para investigar tendencias e industrias, pero deben compartir los prompts utilizados, validar la información obtenida y construir conclusiones propias para fortalecer el pensamiento crítico.
En Diseño de Interiores, la profesora Geraisa Pichardo integró herramientas digitales e inteligencia artificial en el Taller de Tendencias del Diseño de Espacios.
Los estudiantes utilizan Google Trends, Pinterest Trends y análisis digital para identificar patrones emergentes y fortalecer sus propuestas de conceptualización y comunicación visual.
Otro caso significativo surge desde la Maestría en Periodoncia e Implantes Dentales, donde la profesora Alina Santiago transformó una asignatura tradicional de revisión de literatura científica mediante Aprendizaje Basado en Proyectos.
En lugar de exposiciones convencionales, los estudiantes desarrollaron podcasts educativos para comunicar temas complejos de periodoncia de manera clara y accesible.
Todas estas experiencias coinciden en una idea central: la inteligencia artificial no sustituye el pensamiento crítico ni el rol del docente.
Por el contrario, exige profesores capaces de diseñar experiencias más activas, contextualizadas y humanas.
Como advertía John Dewey, “si enseñamos hoy como enseñamos ayer, les robamos el mañana a nuestros estudiantes”.
La Unesco ha insistido en que la inteligencia artificial en educación debe centrarse en el ser humano y contribuir al desarrollo de competencias críticas, éticas y creativas.
Ese parece ser el camino que muchos docentes comienzan a construir desde sus aulas.
Porque al final, el verdadero reto educativo no es enseñar menos tecnología, sino enseñar a pensar mejor con ella.
La autora, Dra.
Teresa Guzmán Lazala, directora de Innovación Educativa de Unibe Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES Edición impresa misiles oreshnik.










