La libertad de expresión y el poder de los promotores sacuden la industria del entretenimiento global
La expulsión de Macklemore de la gira de Ed Sheeran por sus comentarios propalestinos ha provocado un efecto dominó: cuatro teloneros, incluido Finneas, abandonaron el tour. El caso reaviva el debate sobre la censura y el papel de los multimillonarios en la industria.
La gira de Ed Sheeran se tambalea tras la salida de cuatro artistas invitados en solidaridad con Macklemore, expulsado por exclamar ‘¡Palestina libre!’ durante un concierto el 5 de septiembre en el estadio MetLife de Nueva Jersey. Los irlandeses Aaron Rowe y Beoga, la banda danesa Lukas Graham y Finneas anunciaron su retirada en Instagram, citando motivos éticos y políticos.
Beoga y Rowe apelaron a la historia irlandesa: ‘Somos irlandeses que comprendemos el colonialismo’, declaró Beoga, mientras Rowe dijo conocer ‘el genocidio, la hambruna forzada y la ocupación violenta’. Finneas, defensor público de los palestinos, escribió: ‘No hay que silenciar a los artistas cuando alzan la voz en defensa de los oprimidos’. Lukas Graham apuntó al multimillonario Robert Kraft: ‘El saldo bancario de nadie debería decidir quién habla’.
Ed Sheeran rompió su silencio el martes en Instagram: ‘La decisión de Macklemore de abandonar la gira fue del promotor, no mía’, y añadió que no defraudaría a los fano ni al equipo. El británico se negó a entrar en un debate público sobre la guerra de Gaza. La promotora Messina Touring Group y el publicista de Macklemore no respondieron a las solicitudes de comentarios.
El caso trasciende la música y se inserta en la tendencia global de artistas que toman postura en conflictos políticos, desde el boicot cultural hasta las presiones de patrocinadores. La salida de Finneas, quien iba a girar por Sudamérica con Sheeran, podría repercutir en la industria latinoamericana y en la diáspora dominicana que sigue estos conciertos.











