El crecimiento del «ninguno» y la abstención reavivan el debate sobre la salud del sistema político
Un análisis sobre la evolución de la democracia dominicana desde 1978 hasta la fecha, con énfasis en el crecimiento del «ninguno» en las encuestas y la abstención electoral, plantea interrogantes sobre el futuro del sistema de partidos.
La democracia funcional en República Dominicana se inauguró formalmente en 1978, con la alternancia política y el debilitamiento de prácticas autoritarias. El Pacto por la Democracia de 1994 fortaleció institucionalmente el sistema, que desde entonces ha contado con figuras clave como Joaquín Balaguer, Juan Bosch y José Francisco Peña Gómez, quienes definieron la cultura política nacional.
Nuevos liderazgos surgieron bajo ese legado: Leonel Fernández Reyna, tres veces presidente, impulsó la institucionalización del Estado y reformas estructurales; Danilo Medina, dos veces presidente, continuó con expansión de infraestructura, programas sociales y modernización administrativa; y Luis Abinader Corona llegó al poder con la consigna del cambio tras 16 años de gobierno de un solo partido.
Abinader enfrentó un primer mandato marcado por la pandemia y conflictos internacionales que amenazaron la economía, y ahora transita un segundo periodo en condiciones similares. Estos tres líderes han operado dentro de un marco moderado y de consensos básicos, lo que ha sido un factor de estabilidad institucional en el país.
No obstante, las sociedades evolucionan. Encuestas recientes, como la última medición de Gallup-Diario Libre, revelan un crecimiento alarmante del «ninguno» y altos niveles de abstención en las últimas dos elecciones. Estos datos deben llevar a una reflexión tanto a votantes como a la clase política sobre su conexión con el electorado y el futuro de la democracia dominicana.











