A 50 años de su récord, la huella de ‘El Rey del Play’ sigue vigente en la pelota invernal
Miguel -Guelo- Diloné, ícono de las Águilas Cibaeñas, estableció un hito en la pelota dominicana al superar el récord de bases robadas de Mateo Rojas Alou en 1976. Su estilo agresivo y electrizante marcó una época y lo convirtió en una figura influyente del béisbol caribeño.
Durante 19 temporadas con las Águilas Cibaeñas, el jardinero de Santiago Miguel Diloné se destacó por su velocidad y agresividad en las bases. Su estilo de juego le ganó el apodo de ‘La Saeta’ y lo convirtió en una de las figuras más reconocibles de la pelota dominicana.
El domingo 26 de diciembre de 1976, en el Estadio Cibao, Diloné llegó al partido con 100 bases robadas de por vida, frente a las 101 de Mateo Alou. En el primer episodio, se robó dos bases y alcanzó 102, convirtiéndose en el nuevo líder histórico. Aunque los Leones ganaron 3-2, la hazaña de Diloné acaparó la atención.
Su grandeza no se limita al número 395, la cifra de bases robadas que se le atribuye en la serie regular. Diloné transformaba el juego con su velocidad: obligaba al lanzador a vigilarlo, al receptor a prepararse para el robo y a los jugadores del cuadro a ajustar su posición. Su presencia en las almohadillas cambiaba el ritmo del partido.
La frase ‘Como marcha Diloné, marchan las Águilas’ resumió su impacto en el equipo. Su forma de jugar, aprovechando cada oportunidad para presionar a la defensa, dejó una huella imborrable en la historia del béisbol dominicano y lo consagró como ‘El Rey del Play’.











