
La historia del menor de los Alou y su impacto en el béisbol internacional
Mateo Rojas Alou, el menor de los tres hermanos Alou que llegaron a las Grandes Ligas, dejó una huella imborrable con su bateo de contacto y su regreso anual al béisbol dominicano. Su carrera es un referente para la diáspora y los peloteros del país.
Mateo Rojas Alou, de 5 pies y 9 pulgadas, se destacó en las Grandes Ligas por su habilidad para hacer contacto, una herramienta que lo llevó a ganar el título de bateo de la Liga Nacional en 1966 con.342, superando a su hermano Felipe (.327). Entre 1966 y 1969, bateó.342,.338,.332 y.331, mostrando una consistencia ofensiva excepcional.
En 1969, uno de sus mejores años, Alou consumió 698 turnos oficiales, conectó 231 hits y se poncho solo 35 veces, cifras que reflejan su dominio del bate. Su estilo contrastaba con la era del jonrón, demostrando que el contacto también podía ser un arte dominante.
El 15 de septiembre de 1963, Mateo, Felipe y Jesús Alou hicieron historia al jugar simultáneamente en los jardines de los Gigantes de San Francisco, siendo la primera vez que tres hermanos ocupaban los tres puestos del outfield en un mismo equipo de Grandes Ligas. Este momento es recordado como un hito familiar y deportivo.
A pesar de su éxito en las Grandes Ligas, Mateo Alou regresaba cada año para jugar en la pelota dominicana, manteniendo un lazo con su país que lo convierte en un símbolo de identidad y orgullo para la diáspora dominicana y los amantes del béisbol.









