Ultimamente, revisando las redes sociales, veía lo que acontece en el mundo y pensar que muchos pospusieron una visita porque “estoy ocupado en el trabajo”, “la semana próxima voy” y “cuando esté menos cargado”.
La vida avanza y nosotros somos quienes nos quedamos atrás.
Estamos dejando para después las cosas que no pueden esperar; por el agobio de buscar cosas materiales, estamos dejando de lado la familia.
A diario en el transporte público veo personas con rostros tristes, miradas perdidas y cansadas.
Su patín se está desgastando y no les queda más que seguir.
Las personas se han sumergido en el mundo de correr atrás de algo y no aprecian el mejor regalo que Dios les pudo regalar, que es la familia.
Si tienes a tus seres queridos contigo, aprécialos, cuídalos y comparte con ellos porque la vida es un suspiro que en cualquier momento se puede acabar.
Por eso hoy te invito a frenar un segundo.
No esperes a tener tiempo, dinero o el momento perfecto, porque ese momento es ahora.
Cuando todo lo material se acabe, lo único que te va a sostener son los abrazos que diste y las risas que compartiste.
Al final, no recordaremos los emails que no respondimos, sino las tardes que sí vivimos juntos.
Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES.










