Estudio de Deloitte advierte presión inflacionaria y riesgos para sectores estratégicos
El fenómeno de El Niño se fortalece en 2026 y podría ubicarse entre los eventos más intensos desde 1950, según Deloitte. República Dominicana enfrenta un riesgo medio/moderado, con posibles alzas en precios importados y costos energéticos, aunque con ventajas frente a Centroamérica.
El Niño es un evento climático natural que ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal. Un estudio de la empresa Deloitte explica que en el 2026 el evento meteorológico se fortalece y diversos organismos internacionales advierten que podría ubicarse entre los eventos más intensos observados desde 1950. Se estima en un 90% que El Niño puede fortalecerse a un evento ‘muy fuerte’ en este año y posteriormente en 2027.
Para la República Dominicana, su paso puede presentar un nivel de riesgo medio/moderado ante la sequía por su impacto en los precios de los bienes importados y los costos logísticos derivados, a diferencia del ‘Corredor Seco’ en Centroamérica, que está expuesto a la pérdida masiva de cosechas locales e inseguridad alimentaria. El principal riesgo no está en mayores lluvias, sino en la combinación de sequías, estrés hídrico y temperaturas elevadas que podrían afectar sectores clave de la economía.
Ante la reducción extendida de las lluvias, insumos clave como fertilizantes y diésel pueden verse afectados, mientras que las restricciones de calado en rutas marítimas clave incrementan los fletes globales hasta un 15%, y de manera gradual este encarecimiento pasará a los supermercados y colmados. El documento señala que ‘fertilizantes y diésel son 50-70% del costo agrícola. La urea casi duplicó su precio en el primer semestre y, aunque después corrigió, el encarecimiento ya se trasladó a la siembra de 2026. Lo anterior podría presionar los márgenes de las empresas’.
El sector energético también se verá afectado con una menor disponibilidad hídrica en las presas locales, obligando a generar una mayor dependencia de la generación térmica de combustibles fósiles, incrementando los costos de producción eléctrica para el 2022 debido al efecto rezagado del evento climatológico. El Niño destaca también por su fase cálida asociada con una menor actividad ciclónica en el mar Atlántico, representando un menor riesgo de huracanes y tormentas tropicales, garantizando buena estabilidad para el turismo, conocido por ser uno de los principales motores de divisas a nivel nacional.










