
En mi artículo de hoy quiero hablar del Evangelio de mañana domingo, que es donde Jesús nos habla de esta parábola: el trigo y la cizaña, que hace reverencia al conocimiento entre el bien y el mal.
El significado de la parábola del trigo y la cizaña
En esta enseñanza, el trigo representa a las personas buenas o “hijos del Reino”, mientras que la cizaña simboliza a las personas maliciosas o “hijos del maligno”.
El trigo es lo positivo, el trabajo honesto, los valores rectos y acciones que aportan fruto y vida.
La cizaña se refiere a una mala hierba que es idéntica a la planta de trigo en su etapa de crecimiento temprano, pero que termina siendo tóxica.
Y representa la hipocresía, la toxicidad, las malas intenciones o las personas que causan división y daño.
Jesús explicó que ambas plantas deben crecer juntas hasta la cosecha (el fin del mundo) porque la cizaña se parece tanto al trigo, al principio, que al intentar arrancarla antes de tiempo, se corre el riesgo de destruir también al trigo.
La lección principal es que Dios tiene paciencia y que el juicio final separara las acciones buenas de las malas.
A nivel cotidiano, la palabra cizaña también se usa como sinónimo de alguien que provoca chismes, discordias o problemas entre las personas.
Durante mi vida yo he podido experimentar lo que significa la cizaña, en el colegio, en la vida profesional.
Y es que la raíz de ella es la envidia.
A mucha gente le molesta el triunfo de los demás, la manera de ser de las personas buenas de corazón.
Les molesta no poder ser como ellos.
Y eso abunda mucho más de lo que imaginamos.
Por eso debemos orar mucho y pedir al Señor que nos proteja siempre de las asechanzas del maligno, que deambula por el mundo tratando de evitar que logremos vivir el Reino de Dios en la tierra.
Amén.
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