Un crimen en tres escenas expone el uso de redes sociales y la violencia armada en
La confesión en video de William Noel Rivera Sánchez, de 45 años, y los asesinatos del abogado Luis A. Quiñones González y del exactivista Félix Plaud en Puerto Rico configuran un caso que trasciende fronteras y plantea desafíos regionales en seguridad y justicia.
El superintendente de la Policía de Puerto Rico, Joseph González, confirmó que los asesinatos de Quiñones González, en Ponce, y de Plaud, en Guayama, están relacionados con un mismo sospechoso: Rivera Sánchez, quien se expuso en un video de seis minutos y 29 segundos señalando una presunta disputa económica y confesando los crímenes. La grabación circuló en redes sociales poco después del asesinato del abogado en la avenida Las Américas.
Según la investigación, Rivera Sánchez asesinó a Plaud la noche del jueves en un solar al final de la calle Laporte, en el barrio Borinquen de Guayama, y luego grabó un primer video confesando el crimen, que no subió de inmediato. A las 10:50 a.m. del viernes, atacó a tiros a Quiñones González cuando este salía del Tribunal de Ponce en su vehículo, tras lo cual se dirigió a su residencia en Santa Isabel y compartió los dos videos en sus redes sociales. Más tarde, fue hallado muerto en ese municipio.
El superintendente González detalló que la esposa de Quiñones González, una abogada que conducía delante de él, presenció el ataque por el espejo retrovisor de su guagua Dodge Ram blanca y realizó varios disparos en dirección al agresor mientras abandonaba la escena. La guagua del licenciado impactó el vehículo de su esposa, y ella, con ayuda de ciudadanos, lo llevó a un hospital, donde falleció. El caso ha conmocionado a Puerto Rico y reaviva el debate sobre el control de armas y la violencia en.
Para la diáspora dominicana y la opinión pública regional, el suceso evidencia cómo las disputas personales pueden escalar a crímenes múltiples y cómo las redes sociales se convierten en escenario de confesiones y exposición mediática. Las autoridades puertorriqueñas continúan investigando las tres escenas y la posible relación con demandas previas contra las víctimas.










