Diseñado para que la emoción vaya aumentando con el paso de las etapas, el Tour de Francia 2026 , que partirá este sábado desde Barcelona con una contrarreloj que comienza a las once de la mañana hora dominicana, ofrece varios puntos que pueden resultar decisivos para el podio final: Mientras que los líderes se medirán en la contrarreloj por equipos desde el primer día, el sábado en Barcelona , y en un final para puncheurs al día siguiente, también en la capital catalana, la sexta etapa entre Pau y Gavarnie-Gèdre constituye la primera verdadera cita en la montaña.
Los Pirineos son especialmente suaves este año, una voluntad expresa de los organizadores para preservar al máximo el suspense, y la subida final que lleva hasta el magnífico circo de Gavarnie está en consonancia (18,7 kilómetros al 3,7%).
Pero antes habrá dos mitos que escalar, el Aspin y sobre todo el col du Tourmalet (17,1 km al 7,3%), en el que Thierry Gouvenou , el diseñador del recorrido del Tour, espera que «se ataque muy fuerte», aunque la cima esté situada a 40 km de la meta.
Tras la primera jornada de descanso, la etapa del 14 de julio promete todo un espectáculo en los montes del Cantal entre Aurillac y Le Lioran.
La anterior llegada, en 2024, a la pequeña estación de esquí del Macizo Central dio lugar a un espectáculo magnífico, decidido en la «photo finish» con victoria de Jonas Vingegaard por delante de Tadej Pogacar , que había atacado en la subida al Puy Mary antes de ser alcanzado por su gran rival.
El final será idéntico, con la ascensión al Pas de Peyrol , pero por la otra vertiente, seguida del corto pero muy empinado puerto del Pertus (4,4 km al 8,5%), antes de la subida final hacia Le Lioran.
Día señalado en rojo para los amantes del deporte desde el sofá, con la final del Mundial y una de las etapas más duras del Tour.
Ya la víspera, el pelotón habrá sufrido en los Vosgos , donde el inédito col du Haag , recién asfaltado, supondrá una novedad.
La mayoría de los corredores conocen, en cambio, la meseta de Solaison , final de esta 15ª etapa, y se estremecen de antemano.
Incluida de nuevo en el programa durante el último Tour Auvernia-Ródano-Alpes, la ascensión presenta porcentajes abominables (un 9 % de media en 11,3 km) y escupe a los corredores uno a uno sobre esta meseta paradisíaca.
En el camino, también tendrán que enfrentarse al temible Salève (4,6 km al 11,2%), suficiente para hacer ya un primer corte.
A pesar de la jornada de descanso de la víspera, las piernas corren el riesgo de seguir pesadas en esta única contrarreloj individual, de 26,1 km entre Evian-les-Bains y Thonon-les-Bains.
El recorrido, exigente, se divide en tres partes.
Una subida de nueve kilómetros para ascender desde el lago Lemán hasta los balcones en altura.
Un descenso rápido y técnico.
Y, por último, diez kilómetros finales llanos.
Más que suficiente para abrir diferencias.
Con sus 170 km entre Bourg d´Oisans y el Alpe d’Huez , es un auténtico maratón de montaña el que espera a los corredores, con un puerto de primera categoría, el Télégraphe , y tres fuera de categoría: la Croix-de-Fer , el Galibier y, por último, el puerto de Sarenne, vía alternativa para llegar al Alpe d’Huez , previsto dos veces en el programa este año, ya que los corredores ya llegarán allí la víspera.
El desnivel total es vertiginoso: 5.450 metros.
«La idea —insiste Prudhomme— es que todavía pueda pasar de todo, sea cual sea la diferencia entre el maillot amarillo y sus rivales.
Porque si tienes un bajón en una etapa como esta, no es en segundos como vas a perder tiempo».
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