Estrecho de Ormuz: la llave del petróleo que mueve al mundo
Aunque geográficamente se encuentre a miles de kilómetros de distancia, lo que sucede en el estrecho de Ormuz tiene repercusiones directas en el bolsillo de los dominicanos. Este paso marítimo, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, es una de las rutas más estratégicas del planeta: por él transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial y el 25% del gas natural, lo que equivale a unos 20 millones de barriles diarios valorados en más de mil millones de dólares. Cualquier interrupción en este corredor marítimo dispararía inmediatamente los precios internacionales de la energía.
El control territorial del estrecho se reparte entre Irán, en la ribera norte, y Omán, en la orilla sur. Sin embargo, la República Islámica ejerce la mayor influencia gracias a sus bases militares y navales cercanas, además de su capacidad nuclear. La importancia del corredor explica la presencia constante de potencias extranjeras: la Armada estadounidense patrulla la zona, mientras Rusia y China han realizado maniobras conjuntas con Irán. Naciones europeas como Francia, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Grecia y el Reino Unido también mantienen presencia naval en sus inmediaciones.
Para República Dominicana, la relevancia del estrecho radica en que el petróleo se comercializa bajo precios internacionales unificados como el Brent o el WTI. Un eventual cierre o interrupción del tránsito en Ormuz dispararía los costos de los combustibles, la energía eléctrica, el transporte y, en consecuencia, el costo de vida de todos los dominicanos. El 80% del crudo producido en el golfo Pérsico depende de esta ruta, razón por la cual las principales potencias mundiales mantienen una vigilancia permanente sobre este punto neurálgico del comercio global.









