
El caso de William Reaves, veterano con estrés postraumático, pone el foco en el protocolo de inyección letal
Estados Unidos suma 31 ejecuciones en lo que va de año, y Florida concentra 17 de ellas, más que los otros cinco estados que aplicaron la pena capital. Este martes, el estado ejecutará a William Reaves, de 77 años, por el asesinato de un policía en 1986.
La ejecución de Reaves, ordenada por el gobernador republicano Ron DeSantis, se realizará a las 6:00 p.m. hora local en la Prisión Estatal de Florida en Raiford. El Tribunal Supremo estatal rechazó la semana pasada los recursos de la defensa contra el proceso de clemencia y el protocolo de inyección letal de tres fármacos, allanando el camino para la decimoctava pena capital del año en Florida.
El caso ha reavivado el debate sobre la salud mental de los veteranos: un centenar de exmilitares pidió a DeSantis que detuviera la ejecución y considerara el trauma de combate de Reaves, quien llegó a Vietnam en 1969 como ametrallador de infantería y fue declarado discapacitado por trastorno de estrés postraumático por el Departamento de Asuntos de Veteranos. Con él serán 14 los veteranos ejecutados bajo la orden de DeSantis desde 2019, según el DPIC.
La cifra de ejecuciones en Florida este año supera la de los otros cinco estados que aplicaron la pena capital en el país. El estado tiene programada otra ejecución para el 5 de noviembre, la de Jesse Guardado, que elevaría a 19 el total de 2026 e igualaría el récord de 2025.
El contexto nacional muestra fisuras en el sistema: Tennessee suspendió las ejecuciones previstas para el resto de 2026 después de que Christa Pike, condenada por asesinato, sobreviviera a un intento fallido de inyección letal. La mujer, de 50 años, permanece en prisión tras recuperarse del estado crítico. El caso de Reaves se suma a una tendencia de cuestionamientos legales y éticos sobre la pena capital en Estados Unidos.











