Siniestro en el Distrito Nacional reaviva el debate sobre seguridad de edificaciones y respuesta a emergencias
Un incendio de madrugada destruyó viviendas y comercios en el edificio Dr. Luis Franco, frente a la UASD, dejando a decenas de familias en la incertidumbre y generando preocupación a nivel nacional e internacional por la falta de protocolos de evacuación.
El incendio que se declaró alrededor de la 1:25 de la madrugada de este viernes en el edificio Dr. Luis Franco, en la avenida Correa y Cidrón, esquina Amín Abel Hasbún, frente a la UASD, ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las edificaciones dominicanas ante emergencias. Las llamas consumieron apartamentos y locales comerciales, y decenas de familias, incluidas muchas vinculadas a la diáspora, perdieron sus pertenencias y medios de vida.
María Gabriela Camero, residente del edificio, narró el caos vivido: «Todos salimos huyendo». El estruendo inicial fue confundido con un temblor, pero pronto la realidad del fuego obligó a una evacuación desordenada. «Tratábamos de salvar las pertenencias y ayudar a los vecinos, pero era imposible», agregó. Las imágenes del humo y las llamas se difundieron rápidamente en redes sociales, generando preocupación entre dominicanos en el exterior.
Las pérdidas económicas ya se cuentan: el propietario de Sandy Copias reportó unos 300,000 pesos en efectivo destruidos, mientras que Dionni Guillermo López, residente del cuarto piso, señaló que su apartamento no fue alcanzado por las llamas, aunque el humo y el agua causaron daños. López mencionó que el incendio pudo originarse en el antiguo comedor Frío Hot, clausurado, pero insistió en esperar el informe de los bomberos: «Si le digo, estaría especulando».
El siniestro reabre el debate sobre la seguridad contra incendios en edificios residenciales y comerciales del país, así como la necesidad de fortalecer los cuerpos de bomberos y los protocolos de evacuación. Mientras las autoridades del Departamento de Explosivos y Siniestros investigan, las familias damnificadas enfrentan un futuro incierto, en un contexto donde la diáspora dominicana sigue de cerca la respuesta estatal y las medidas de prevención que se tomarán.









