La bailarina dominicana triunfa en el Cleveland Ballet y se convierte en referente de la diáspora artística
La bailarina dominicana Gabriela Checo, miembro del Cleveland Ballet de Estados Unidos, demuestra que el talento nacional trasciende fronteras. Su trayectoria, marcada por la disciplina y la reinvención, la posiciona como un referente para la diáspora dominicana y las nuevas generaciones de artistas.
Gabriela Checo, bailarina dominicana del Cleveland Ballet de los Estados Unidos, asegura que la motivación hace mucho tiempo dejó de ser el motor de su carrera. Entendió desde muy joven que sostenerse en el ballet clásico requiere de un esfuerzo continuo y no de un impulso temporal. «La motivación es inestable, sin embargo, el trabajo constante es el que te va a llevar poco a poco a la meta», afirmó la artista, quien se apoya en la disciplina para mantenerse en los escenarios internacionales.
Su salida hacia el extranjero se dio en el verano de 2015, cuando, mientras tomaba clases en Nueva York, una amiga le avisó sobre unas audiciones en Santo Domingo para estudiar en España. Para poder irse tuvo que pasar la audición y convencer a su padre de que la dejara viajar en pleno año escolar, y de esta forma consiguió la beca para graduarse en Pedagogía de la Danza en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Tras culminar sus estudios, la mayor transición de su etapa formativa ocurrió al ingresar al mercado laboral con el Sibiu Ballet Theatre de Rumanía en 2019, donde pasó de ser estudiante a una profesional cuyo rendimiento dependía únicamente de ella. «Ese fue como el mayor choque de que ya no tengo a alguien pinchándome, diciendo, ‘ah, mira, tienes que trabajar esto’ (…) como profesional yo tengo que brindar mi talento», recordó.
Ese nuevo nivel de responsabilidad y el trabajo constante ante el espejo forjaron su postura sobre el estado físico, prefiriendo proyectar fuerza en lugar de buscar una delgadez estricta. «Me gusta ver un cuerpo atlético, un cuerpo que está musculado, un cuerpo que está ready para bailar, un cuerpo que es sano», explicó Checo, quien complementa sus ensayos con rutinas de gimnasio y pilates, mientras cuida de su salud mental escuchando testimonios de atletas de alto rendimiento para lidiar con las inseguridades propias del oficio.











