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Economia

Hambre Cero: la decisión política de un país que siembra oportunidades

Hay noticias que, por su relevancia, trascienden el momento en que circulan.

No porque resuelvan todos los desafíos de una nación, sino debido a que marcan un punto de inflexión en su historia.

El reciente reconocimiento de la para la Agricultura y la Alimentación y ( ), de que la ha alcanzado la , es una de ellas.

Durante décadas el se ha asumido como un problema estructural de difícil solución en.

La pobreza, la desigualdad, los fenómenos climáticos y las crisis económicas parecían condenar a millones de personas a vivir con.

La experiencia internacional demuestra que ningún país erradica el por accidente.

Lo consigue cuando convierte ese objetivo en una prioridad nacional, diseña para alcanzarlo y las sostiene en el tiempo.

En su reciente visita a , , exdirector general de la , creador de Cero Brasil y uno de los mayores impulsores de la en el mundo, retomó algo que suele afirmar: «erradicar el no es un sueño; es una «.

Pocas frases resumen mejor lo ocurrido en nuestro país.

De acuerdo con el informe (SOFI), la prevalencia de la en la se redujo de manera sostenida hasta ubicarse por debajo del 2.5 %, el umbral que la utiliza para considerar que un país ha alcanzado la.

Más que un dato estadístico, este reconocimiento indica que cientos de miles de dominicanos hoy tienen acceso regular a los alimentos necesarios para una vida digna.

Detrás de ese resultado no existe una medida aislada ni una solución milagrosa.

Hay una estrategia integral: En estos años el país fortaleció su mediante , inversiones en infraestructura, mecanización, tecnificación del riego, subsidios a los combustibles y a los fertilizantes para enfrentar las disrupciones internacionales y una política de que ha otorgado a más de 160 mil personas, la mayoría en zonas rurales, seguridad jurídica y acceso a financiamiento.

Paralelamente se impulsaron mecanismos para favorecer las compras públicas a pequeños productores y suplidores, fortaleciendo los circuitos locales de consumo.

Sin embargo, producir más alimentos, aunque indispensable, nunca ha sido suficiente para derrotar el.

También era necesario que las familias tuvieran mayores ingresos para adquirirlos.

En ese sentido la economía dominicana ha mostrado una notable capacidad de recuperación.

Entre 2019 y 2025 los promedio crecieron un 15.2 %, acompañados por la más baja registrada en nuestra historia y por importantes incrementos del en sectores como zonas francas y turismo.

Como consecuencia, la pobreza disminuyó de 31 % a 17 %, mientras cerca de 300,000 dominicanos lograron salir de la pobreza extrema.

La otra pieza fundamental ha sido la consolidación de una amplia red de.

Hoy, más de dos millones de estudiantes reciben diariamente ; casi un millón y medio de hogares cuentan con el programa Aliméntate; 1.3 millones reciben apoyo mediante Bono Gas; y la red de ha multiplicado casi por cinco su cobertura territorial, pasando de 36 establecimientos en 2019 a 163 centros que distribuyen alrededor de 180,000 raciones diarias de alimentos.

A ello se suman los mercados de productores, bodegas móviles, ferias agropecuarias y rutas alimentarias que acercan alimentos frescos y de calidad directamente a las comunidades.

Naturalmente, alcanzar Cero no significa que hayan desaparecido todos los desafíos.

Persisten importantes tareas relacionadas con la , el , la obesidad, el desperdicio de alimentos, la adaptación de la agricultura al y el fortalecimiento de la productividad rural.

El evoluciona, y las también deben hacerlo.

No obstante, los países también necesitan detenerse, de vez en cuando, para reconocer sus avances.

Celebrar los logros no implica desconocer los retos pendientes; significa demostrar que las pueden producir resultados cuando existe continuidad, coordinación institucional y voluntad política.

La invitación extendida por el director general de la , , al presidente para participar como orador principal en la apertura del constituye un reconocimiento internacional al camino recorrido por la.

No se trata únicamente de un honor protocolar; es la confirmación de que la experiencia dominicana comienza a ser observada como una referencia dentro de la región.

En una época marcada por la , las guerras, las presiones inflacionarias y el , demostrar que un país puede reducir el de forma sostenida constituye una noticia que merece ser contada.

Al final desarrollo de una nación se expresa en la capacidad de convertir el , la inversión pública y las grandes obras en mejores oportunidades y mayor para sus ciudadanos.

Porque el progreso adquiere su verdadero sentido cuando se traduce en una mejor calidad de vida para la gente.

Como se le atribuye a , «estómago hambriento no escucha razones».

El no es solamente la ausencia de alimentos.

Es también falta de oportunidades, de tranquilidad y de esperanza.

Las estadísticas podrán cambiar con el tiempo.

Lo verdaderamente importante es que cada número representa una persona, una familia y un niño que hoy tiene mejores oportunidades que ayer.

Esa es, en definitiva, la medida más auténtica del desarrollo.

Por ello, Cero no debe verse como el punto final de una , sino como el inicio de una nueva responsabilidad: preservar este logro, consolidarlo y convertirlo en un compromiso permanente del Estado dominicano y de todo el país..

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