La Perla del Sur asfixiada por toneladas de algas en putrefacción
Una densa capa de sargazo en descomposición cubre el malecón de Barahona, transformando lo que hasta hace semanas era un destino costero apreciado en un foco de pestilencia que se percibe a kilómetros de distancia. Las algas, acumuladas durante al menos veinte días entre las playas Casita Blanca y El Cayo, han tornado irrespirable el ambiente y mantienen alejados a los bañistas.
Moradores de la zona describen un panorama desolador: una extensa mancha parda que invade la arena y se adentra en el mar, mezclada con toda clase de residuos. «Es fuerte», resume Marina, mesera de un restaurante cercano, quien debe soportar a diario el hedor para llegar a su puesto de trabajo. Un motoconchista que opera en los alrededores confirmó que los arribazones se han vuelto habituales, pero este año la magnitud del fenómeno no tiene precedentes.
Riesgos sanitarios de un desastre ambiental
Más allá del impacto visual y turístico, la putrefacción de las macroalgas libera gases nocivos como el ácido sulfhídrico, cuya inhalación prolongada representa un peligro documentado para la salud respiratoria. Las aguas que antes exhibían tonalidades turquesas y atraían a familias enteras hoy lucen irreconocibles, sepultadas bajo toneladas de biomasa marina.
El último reporte del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida confirmó que abril registró niveles récord de acumulación en todas las regiones monitoreadas del Atlántico tropical. El documento señala que el sargazo ya se ha expandido a prácticamente todo el mar Caribe y que el llamado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico se consolida como una amenaza persistente.
Respuesta institucional y propuestas de manejo
El litoral sur fue el primero en resentir el impacto a mediados de abril, cuando la playa de Boca Chica, en la provincia Santo Domingo, recibió volúmenes masivos de algas. El Plan Nacional de Contingencia para el Manejo de las Arribazones del Sargazo, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente, recomienda que en provincias como Barahona y Pedernales la recolección se realice directamente en el mar para destinar la biomasa a usos productivos sin entorpecer la actividad turística.
Los residentes claman intervención urgente. La situación evidencia la necesidad de articular una respuesta coordinada que trascienda las soluciones puntuales y enfrente el problema con infraestructura de recolección y estrategias de aprovechamiento económico, tal como proponen expertos y organismos internacionales.










