Analistas advierten sobre una nueva disputa por el poder y la información en el sistema internacional
La inteligencia artificial está redefiniendo la geopolítica y la comunicación política, advirtieron los especialistas Iván Gatón y Vladimir Rozón en el conversatorio ‘El Nuevo Tablero Global’ del Instituto Global de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Iglobal), quienes alertaron sobre una nueva disputa por el poder y la información.
Rozón explicó que las campañas políticas evolucionaron del Big Data y la microsegmentación a herramientas de IA que analizan grandes datos y generan mensajes personalizados. Recordó el caso Cambridge Analytica en 2016, cuando datos de unos 87 millones de usuarios fueron usados para perfiles psicográficos y mensajes políticos. Luego aparecieron bots y astroturfing para simular apoyo y amplificar narrativas hasta saturar la información.
El avance de la IA generativa elevó el riesgo al permitir audios, imágenes y videos falsos con apariencia de autenticidad. Rozón indicó que 2024 puede ser ‘zona cero’ de la manipulación electoral con IA, con casos entre 2023 y 2026 en India, Rumanía y Eslovaquia. En este último, un audio falso atribuido al opositor Michal Šimecka circuló 48 horas antes de una elección. En Rumanía, el Tribunal Constitucional anuló elecciones por denuncias de injerencia rusa con IA.
Rozón precisó que no hay evidencia científica concluyente para atribuir resultados electorales específicos a estas campañas. Advirtió que el problema no es convencer a la mayoría, sino influir en un margen reducido de votantes en el momento clave. La IA también puede facilitar información a ciudadanos, localizar centros de votación y agilizar la comunicación pública.
Iván Gatón analizó la reconfiguración del poder mundial marcada por el ascenso de China e India, las tensiones en el eje transatlántico, los cambios demográficos y la competencia tecnológica. Describió un escenario de avance del populismo, crisis del modelo liberal y debilitamiento del sistema internacional basado en reglas, y planteó que las diferencias históricas y culturales deben considerarse al analizar modelos políticos.











