Discrepancias en mediciones y modelo dejan abierta la puerta a revisión técnica del colapso
El caso del colapso del techo del Jet Set sigue generando interrogantes. Los peritos del Ministerio Público concluyeron que la sobrecarga por capas de fino fue la causa principal, pero no lograron esclarecer el origen del dato clave: el espesor de 37.5 centímetros. La falta de un cálculo alternativo y las discrepancias entre mediciones y modelo computacional podrían tener implicaciones legales y de seguridad para infraestructuras similares.
La presentación de los tres peritos del Ministerio Público sobre el colapso del techo del Jet Set concluyó con una tesis común: el derrumbe se debió principalmente al peso añadido por cuatro capas de fino, además de equipos de climatización, tinacos y otras instalaciones sobre la cubierta. Los ingenieros Leonardo de Jesús Reyes Madera, Máximo José Corominas Quesada y Eduardo Adolfo Fierro adoptaron un espesor total de 37.5 centímetros para esas capas, colocadas supuestamente para corregir pendientes y empozamientos. Según los expertos, ese material elevó el peso muerto soportado por las vigas postensadas y contribuyó al inicio del colapso cerca de los ejes H y J, en el extremo sureste.
Sin embargo, los contrainterrogatorios no esclarecieron cómo se obtuvo ni cómo se aplicó esa medida. Reyes Madera declaró que los 37.5 centímetros fueron encontrados en la parte del techo que permaneció en pie. Fierro reconoció que no realizó personalmente las mediciones, sino que recibió los datos de personal de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie). Al mostrársele un croquis con espesores de 0.30 y 0.45 metros, distintos de los 0.375 metros utilizados en las conclusiones, respondió que solo quien le suministró la información podía explicar esas diferencias. El experto sostuvo que el grosor podía variar dependiendo del lugar.
Quedó pendiente establecer cómo las mediciones tomadas en la porción del techo que no cayó fueron proyectadas sobre el área destruida y por qué se consideraron representativas de la zona donde presuntamente comenzó la falla. También surgieron discrepancias entre el levantamiento de la Onesvie y el modelo computacional ETABS: Reyes Madera contó quince vigas en el primero, mientras que el segundo contenía catorce. Además, el levantamiento reflejaba una separación de 1.80 metros entre vigas, frente a aproximadamente 2.18 metros entre los ejes H y J en una parte del modelo. El perito admitió que una separación mayor aumenta el área tributaria y, en consecuencia, la carga asignada a la viga. No se presentó un cálculo alternativo para determinar el efecto de esa diferencia.
El modelo produjo una relación demanda-capacidad de 1.234, equivalente a una demanda calculada del 123.4 % de la capacidad estimada, es decir, un exceso teórico del 23.4 %. Ese resultado depende de los datos introducidos sobre geometría, espesores, equipos y distribución de las cargas. Fierro también confirmó que el informe no determinó cuándo, entre 2023 y 2025, la demanda habría superado la capacidad estructural. El análisis se limitó a la última configuración de la cubierta. Los testimonios no descartan la existencia de sobrepesos, pero dejaron sin responder si los 37.5 centímetros fueron medidos y distribuidos de manera representativa. La sobrecarga permanece como la conclusión del informe, aunque su cálculo central queda sujeto a una verificación independiente y reproducible.











