El dominicano Juan Soto se ha convertido en el motor ofensivo indiscutible de los Mets de Nueva York, una realidad que volvió a confirmarse este miércoles con un jonrón solitario en el primer episodio que encaminó la victoria de 4-2 sobre los Rojos de Cincinnati en el Citi Field.
Con ese cuadrangular, el toletero quisqueyano inscribió su nombre en los libros del equipo al transformarse en el duodécimo jugador en la historia de la franquicia que conecta al menos ocho vuelacercas en un lapso de 12 juegos, hazaña que no se repetía desde Neil Walker hace más de diez años.
Una ofensiva que carga con todo el peso
La producción de Soto ha sido tan dominante que en los últimos ocho encuentros de Nueva York ha generado cerca de un tercio de las carreras impulsadas del conjunto, a pesar de haberse ausentado en dos de esos partidos. En un momento donde los Mets apenas consiguen fabricar carreras con el resto de sus bateadores, su artillero estelar está respondiendo a la altura de su contrato millonario.
El batazo del miércoles viajó 366 pies según las mediciones de Statcast, desapareciendo una curva de Andrew Abbott por encima de la barda del jardín derecho con las bases limpias y dos outs.
Números que imponen respeto
Desde que regresó de una enfermedad el martes, Soto acumula jonrones en días consecutivos y ha disparado cuadrangulares en seis de sus últimos ocho imparables, lo que ha duplicado su total de la campaña a 12. Solo siete bateadores de la Liga Nacional lo superan en este departamento, todos ellos con al menos nueve juegos más disputados, ya que el dominicano perdió dos semanas y media en abril por una lesión en la pantorrilla derecha.








