Tercer perito del Ministerio Público declara en un caso que marca precedente en República Dominicana
El juicio por el colapso de la discoteca Jet Set continuó este viernes con la declaración del ingeniero sísmico y estructuralista Eduardo Adolfo Fierro, tercer perito del Ministerio Público, quien volvió a señalar la sobrecarga estructural como causa del desplome.
Fierro declaró ante el tribunal que el colapso comenzó en la zona sur de la estructura, donde una de las vigas habría fallado debido a las cargas existentes. Esa falla, explicó, provocó que parte del peso se transfiriera hacia elementos cercanos, aumentando la demanda sobre ellos y generando una secuencia que terminó con el derrumbe del techo.
Según su análisis, las vigas ubicadas en las áreas donde estaban instalados tinacos y equipos de aire acondicionado soportaban una sobrecarga estimada entre un 18 % y un 20 % por encima de su capacidad. Fierro explicó, durante su declaración por videollamada, que las vigas estaban simplemente apoyadas y sujetas mediante pernos, una condición que, a su juicio, limitaba la capacidad de las conexiones para soportar las cargas existentes.
El especialista también se refirió a las capas de fino colocadas sobre el techo. Indicó que cada nueva aplicación de ese material debió estar precedida por un cálculo que estableciera si las vigas podían resistir el peso acumulado. Hizo referencia a una acumulación de aproximadamente 37.5 centímetros de fino y explicó que, si se agregaban nuevas capas para corregir desniveles o evitar acumulaciones de agua, cada intervención suponía una carga adicional que debía ser evaluada por un ingeniero.
Durante el interrogatorio de la defensa, los abogados de Antonio y Maribel Espaillat concentraron parte de sus preguntas en precisar hasta dónde podían llegar las conclusiones técnicas del perito y en separar las distintas modificaciones realizadas a la edificación de la causa específica del colapso. Uno de los aspectos abordados fue la eliminación de una columna de la estructura. Fierro sostuvo que esa intervención aumentó las cargas sobre elementos próximos, pero no la identificó como el origen de la falla que desencadenó el derrumbe. También señaló que el desprendimiento de concreto reportado antes de la tragedia era una señal que debía investigarse, aunque por sí solo no permitía establecer el nivel de riesgo.











