La decisión del presidente ultraderechista genera críticas de la oposición y reabre el debate sobre derechos humanos
Por primera vez desde el retorno a la democracia en 1990, Chile conmemora el 53 aniversario del golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende sin actos oficiales del Gobierno, una medida que marca un giro histórico bajo la administración de José Antonio Kast.
El Gobierno de Chile, liderado por el ultraderechista José Antonio Kast, ha decidido no realizar actos oficiales para conmemorar los 53 años del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, que derrocó al expresidente Salvador Allende (1970-1973). Esta es la primera vez que un gobierno chileno omite ceremonias oficiales desde el retorno a la democracia en 1990, tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Kast, reconocido partidario del régimen militar, dejó Santiago rumbo a regiones para sostener una agenda de trabajo, según informaron fuentes oficiales. El biministro de Interior y vocero de Gobierno, Claudio Alvarado, justificó la decisión señalando que ‘la fecha (11 de septiembre) es un día al cual todos los chilenos se aproximan con diferentes tipos de sensibilidades y sentimientos, nosotros somos respetuosos de esas aproximaciones’.
La oposición criticó duramente la ausencia de actos conmemorativos. El presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, instó a Kast a tener ‘una estatura de Estado por sobre la posición política partidista, porque hoy le toca ser presidente de Chile, no un activista de la derecha’. Además, recordó que ‘el lugar donde él vive (La Moneda), donde él gobierna, fue destruido por un bombardeo que realizaron las fuerzas sediciosas y fascistas’.
La diputada y presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, subrayó que ‘hay algo que no admite dos lecturas, nada justifica torturar, asesinar ni hacer desaparecer a una persona’, y enfatizó que ‘en Chile lo hicieron agentes del Estado, por eso el Estado no tiene derecho a olvidar’. La oposición, junto con la Fundación Salvador Allende, realizará un acto de conmemoración en el Cementerio General de Santiago, sumándose a cientos de homenajes en todo el país. A esto se suma un recorte presupuestario cercano al millón de dólares en el programa de búsqueda de detenidos desaparecidos y la evaluación de indultos a criminales de lesa humanidad, lo que mantiene abierto un frente de críticas en materia de derechos humanos para el Gobierno de Kast.









