Ventaja de cuatro puntos en la medición de Ipsos
La candidata conservadora Keiko Fujimori se posiciona al frente de las preferencias electorales de cara a la segunda vuelta presidencial en Perú, programada para el 7 de junio, de acuerdo con la más reciente encuesta divulgada por la firma Ipsos a través del matutino Perú 21. La hija y heredera del legado del fallecido exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000) obtiene un 39 % de intención de voto, mientras que su contendiente, el izquierdista Roberto Sánchez, reúne el 35 % de las preferencias.
El sondeo, que presenta un margen de error de 2.8 puntos porcentuales, revela además que un 14 % del electorado optaría por el voto en blanco o nulo, en tanto que otro 12 % todavía no ha definido su opción de sufragio. Esta constituye la segunda medición realizada por Ipsos desde la primera vuelta celebrada el 12 de abril. Respecto al primer estudio, publicado el 24 de abril, Fujimori ganó un punto porcentual, mientras que Sánchez retrocedió tres.
Trayectorias opuestas de los aspirantes
En la jornada electoral inicial, la líder de Fuerza Popular se impuso con el 17.1 % de los sufragios, en una contienda marcada por una fragmentación sin precedentes que contó con la participación de 35 candidaturas presidenciales. Sánchez, abanderado de Juntos por el Perú, obtuvo un 12 % que le permitió acceder a la definición en balotaje, según los datos oficiales del Jurado Nacional de Elecciones.
Para Fujimori, de 50 años, esta representa la cuarta ocasión en que compite por la primera magistratura, mientras que Sánchez, de 57 años, debuta como candidato presidencial. El postulante izquierdista se desempeñó como ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el breve gobierno de Pedro Castillo —actualmente recluido en prisión—, quien en 2021 derrotó precisamente a Fujimori en una reñida segunda vuelta y posteriormente fue destituido en diciembre de 2022 tras su fallido intento de disolver el Congreso.
Un país marcado por la inestabilidad crónica
Ambos aspirantes se disputarán la banda presidencial en un escenario de severa fragilidad institucional: la nación andina ha tenido ocho presidentes desde 2016, la mayoría cesados por el Legislativo u obligados a dimitir bajo el peso de acusaciones de corrupción o rebelión. A este panorama se suma una grave crisis de seguridad ciudadana alimentada por la expansión del crimen organizado, un problema que ambos candidatos han prometido enfrentar con determinación.










