Vamos a hablar de algo tan presente como el día y la noche.
En esta ocasión conversaremos sobre un tema que pareciera imprescindible y que todos deberíamos o hemos realizado en algún momento; nos referimos al famoso emprendimiento o emprendedurismo, una realidad que el mismo Estado ha intentado facilitar a quienes se atreven a lanzarse, aunque en ocasiones solo intentarlo se vuelve una camisa de once varas.
Como estamos en una época donde el suponer que los demás saben es imprescindible, recordemos: ¿qué es la mayéutica socrática? Su respuesta es simple, es la famosa frase “conócete a ti mismo”, donde, a través de una serie de preguntas, el individuo saca a flote sus conocimientos y hasta sus propias ideas.
Dicho esto, vamos a trabajar en el desarrollo de tu emprendimiento, que quieres realizar y aún no tienes claro en qué te vas a enfocar.
Pero tranquilo, el no saber qué hacer es algo que nos pasa a todos en algún momento.
La mayéutica se realiza mediante una formulación de preguntas que irás respondiendo y que funcionará para conocer lo que realmente sabes de ti.
Vale, vamos a iniciar con el planteamiento.
En esta nos enfocaremos en algo que te guste hacer, pensando no solo en ganar dinero, sino en que eso en lo que vas a desempeñarte y pondrás todo tu esfuerzo, aun lo tengas que hacer por poco dinero, no te pese hacerlo y lo veas más por pasión, además de que te ayuda a recibir dinero por eso.
Entonces aquí iniciamos por una pregunta: ¿qué te gusta? Recuerda que no todo lo que nos gusta puede emprenderse, entonces he aquí que llega la siguiente pauta: la respuesta inicial.
Esto se entiende como que el aspirante a emprendedor, basado en su respuesta lógica, porque como hemos explicado, eso que vas a hacer debe ser factible, practicable y posible, aunque los sueños no tienen límites, la realidad es una brisa que nos golpea en el rostro.
El siguiente paso es la refutación.
En este nivel, la persona se irá haciendo preguntas que puedan contradecir cada respuesta o poner a prueba los límites de esas respuestas.
Pongamos un ejemplo: me gusta el periodismo, perfecto, empiezo un proyecto de un periódico digital, pero ¿cómo obtendré publicidad de ese medio?, ¿es posible competir con los medios tradicionales?, mientras empiezo a facturar, ¿cuánto tiempo voy a probar y en qué nicho me voy a inclinar? Y así continúo.
En ese punto es cuando llego al reconocimiento.
El mismo es donde el emprendedor se da cuenta de que lo que tenía en mente quizás no era lo que pensaba y que, aunque en principio podría desanimarte a tirarte de lleno a esa piscina de ideas que tenías para iniciar, hoy te ponga en dudas para incluso tener el valor de pararte en el trampolín a mirar su profundidad.
Tómate un respiro, consulta con amigos que han hecho el mismo trayecto que hoy quieres recorrer, investiga, refresca la mente y, una vez que tengas las ideas claras, entonces te sientas a continuar con el método mayéutico, que ahora entra en su segundo tramo.
Iniciaremos con las preguntas orientadas.
Este tramo lo que pretende es que la persona realice una especie de cuestionario con preguntas lógicas, basadas en su experiencia en el sector hacia el que ha decidido inclinarse, y si en dado caso su expertiz no es algo que haya realizado anteriormente y aun así es el área donde quiere desarrollar su inversión, pues entonces lo aplique o investigue con amigos o conocidos que estén en el sector para poder completar este cuestionario.
Al mismo tiempo estarás entrando en el paso de análisis de casos, que verás a través de las respuestas y ejemplos a los cuestionamientos del modelo anterior.
Aquí la idea es que, mediante los análisis de esos ejemplos que vamos viendo, esa persona pueda encontrar los patrones que se alinean a la idea que has venido organizando y que está pronta a ejecutar.
La definición general, como lo explica su propio nombre, con todo lo antes procesado, el aspirante se encarga de armar el muñeco o esquema de ese negocio, empresa o servicio que vas a realizar, por lo que en este punto ya debes formular ese proyecto de manera completa y sin dudas sobre cómo, cuándo, dónde, de qué manera y hacia dónde enfocarás tus ideas y energía.
El autodescubrimiento es el último paso de este método.
¿Qué pudiste descubrir? Que tenías las herramientas e ideas para instruirte en el proceso de una empresa o marca, solo debías seguir algunos pasos establecidos en este procedimiento, porque los conocimientos ya los tenías, surgieron de tu propio razonamiento.
Todo es cuestión de organizarte, responder unas preguntas y seguir el esquema que estableció Sócrates en aquellos tiempos donde filosofar era casi una profesión, en el que esos grandes pensadores se pasaban horas meditando y pensando; no podían ser interrumpidos y recibían a decenas de personas diariamente para escuchar sus pensamientos e ideas.
Recuerda que todo empieza con un sueño, depende de ti llevarlo a cabo y diferenciarte entre los que se atreven y los que no.
¿Cuál eres tú?…
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