El comercio informal dominicano se reinventa entre la distancia, el acarreo y las compras por internet
El mercado de pulgas de Santo Domingo, otrora vibrante en el malecón, enfrenta una nueva realidad tras su traslado al Merca Santo Domingo. La distancia y el auge de plataformas digitales como Marketplace y Amazon transforman un ícono de la microeconomía popular.
El mercado de pulgas de la capital dominicana, un motor de microeconomía popular que mueve millones de pesos cada domingo, fue trasladado hace varios años a los terrenos del Merca Santo Domingo, en el kilómetro 22 de la autopista Duarte, zona de Pedro Brand, La Guáyiga, Santo Domingo Oeste. Aunque el espacio luce más organizado, los vendedores reportan una disminución de visitantes.
La distancia se ha convertido en el principal enemigo. El vendedor Johnny Rodríguez explicó: ‘Desde que nos mudaron aquí, esto ha dejado de ser negocio. No solo es lo que debemos pagar en acarreo, es que las personas no quieren venir tan lejos. Imagínese alguien que viva en Santo Domingo Este o Boca Chica, cuánto debe pagar o qué tiempo debe tomar para llegar aquí’.
A esto se suma la competencia de plataformas digitales. ‘Otra cosa que afecta esta dinámica comercial los domingos en que ahora las personas pueden comprar cosas nuevas y usadas en Marketplace, Amazon o en tiendas chinas que venden a precios muy cómodos’, señala el reporte. El comprador Lisandro Gutiérrez añadió: ‘Aunque las cosas han cambiado me gusta venir para ver si aparece algo interesante que comprar. Anteriormente yo iba con mi familia porque estaba en el malecón e iban muchos vendedores de juguetes de calidad que es lo que me gusta ver y comprar. Ahora esto tan lejos los vendedores habituales prefieren hacerlo por Internet’.
El mercado de pulgas se ha consolidado como una tradición donde vendedores y clientes se dan cita cada siete días. La mayoría de las mercancías son usadas, principalmente ropa y calzado traídos desde Haití o Estados Unidos, aunque abunda indumentaria nueva y réplicas. Este fenómeno refleja cómo el comercio informal dominicano se reinventa ante las tendencias globales de digitalización y cambios en los hábitos de consumo.












