EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La papa, uno de los alimentos más consumidos en el mundo, vuelve a llamar la atención por sus posibles beneficios para la salud. Sin embargo, expertos y estudios científicos señalan que sus propiedades deben analizarse con cautela y dentro de una alimentación equilibrada.
La papa aporta nutrientes como potasio, vitamina C y fibra dietética, componentes relacionados con distintas funciones del organismo. Una revisión científica sobre sus componentes destaca precisamente estos nutrientes y señala posibles efectos favorables sobre algunos indicadores cardiometabólicos.
Uno de los beneficios con mayor respaldo científico está relacionado con el potasio y la presión arterial. Diversos metaanálisis de ensayos clínicos han encontrado que aumentar la ingesta de potasio puede reducir modestamente la presión arterial, especialmente en personas con hipertensión.
Potasio y presión arterial
Un metaanálisis publicado en 2025, que analizó ensayos realizados entre 2000 y 2024, encontró una reducción de la presión arterial asociada con un mayor consumo de potasio, con un efecto más marcado entre personas hipertensas. Los investigadores, no obstante, señalaron que todavía existen limitaciones en la cantidad de estudios disponibles.
La papa puede contribuir a ese aporte de potasio, pero no significa que comer papa por sí solo cure la hipertensión. Además, la forma de preparación es fundamental: una papa frita o cargada de sal no ofrece el mismo perfil nutricional que una papa hervida, asada o preparada con poca sal.
Un pequeño estudio clínico también encontró una disminución de la presión arterial entre personas hipertensas que consumieron papas moradas preparadas en microondas durante cuatro semanas. Los propios investigadores señalaron que se trató de un estudio reducido, por lo que sus resultados no permiten generalizar conclusiones definitivas.
¿Ayuda contra la anemia?
Otra afirmación frecuente sostiene que la papa combate la anemia. Científicamente, esta afirmación necesita precisión.
La papa contiene vitamina C, un nutriente que puede favorecer la absorción del hierro procedente de alimentos vegetales. Sin embargo, la papa no debe considerarse un tratamiento para la anemia, especialmente cuando existe una deficiencia de hierro diagnosticada.
En esos casos, la causa de la anemia debe determinarse mediante evaluación médica y, cuando corresponda, mediante tratamiento con hierro u otras medidas indicadas por profesionales de la salud.
Fibra y salud digestiva
La papa también puede aportar fibra dietética, especialmente cuando se consume con su piel. La fibra favorece el funcionamiento normal del aparato digestivo y puede contribuir a mantener una adecuada regularidad intestinal.
Por esa razón, dentro de una alimentación equilibrada, la papa puede formar parte de una dieta que ayude a prevenir el estreñimiento. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que comer papa por sí sola prevenga o cure las hemorroides.
¿Es realmente antiinflamatoria?
La investigación científica ha identificado componentes de la papa que podrían tener efectos favorables sobre determinados marcadores relacionados con la inflamación. Una revisión científica señala que algunos estudios en animales y humanos han observado disminuciones en ciertos marcadores inflamatorios.
No obstante, decir que la papa es un “poderoso antiinflamatorio” sería exagerado con la evidencia disponible. No debe compararse con un medicamento antiinflamatorio ni utilizarse para sustituir un tratamiento médico.
Ojeras, piel y dolor de gota
También circulan recomendaciones populares para colocar papa cruda sobre las ojeras o utilizarla sobre zonas irritadas de la piel. Aunque existen usos tradicionales de preparaciones derivadas de la papa, una revisión científica encontró pocos ensayos clínicos y concluyó que se necesitan investigaciones de mayor calidad para confirmar esos efectos.
En cuanto a la gota, la papa es naturalmente baja en purinas y puede formar parte de una alimentación adecuada para personas que necesitan controlar la ingesta de estos compuestos. Pero no hay evidencia suficiente para afirmar que la papa, por sí misma, alivie el dolor provocado por un ataque de gota.
La clave está en cómo se prepara
La evidencia científica permite considerar la papa como un alimento nutritivo, pero sus beneficios dependen también de la cantidad, la preparación y el resto de la dieta.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró que el consumo total de papa no estaba asociado con un aumento significativo del riesgo de hipertensión, enfermedad cardiovascular o accidente cerebrovascular. Sin embargo, los autores también advirtieron que la relación puede variar según el tipo de papa y la forma de consumo.
Por eso, una papa hervida o asada no debe equipararse nutricionalmente con papas fritas cargadas de sal y grasas.
La conclusión de los expertos es clara: la papa puede ser un alimento saludable dentro de una dieta variada y aportar nutrientes importantes, pero las afirmaciones de que cura la anemia, la hipertensión, la gota, las hemorroides o la irritación de la piel requieren mayor evidencia científica.










