El pasado 24 de junio Venezuela sufrió un fuerte terremoto que produjo miles de muertos y más de 50 mil desaparecidos; tragedia que ha conmovido al mundo.
Al pueblo venezolano quiero expresarle nuestra solidaridad y enorme pesar ante esta tremenda desgracia.
Que Dios les dé la fuerza y el consuelo para levantarse y sobreponerse.
El terremoto de 7.5 y sus réplicas han puesto en evidencia la falta de supervisión y aplicación de normas en la construcción de edificios.
Paradójicamente los edificios viejos de Venezuela no se derrumbaron, contrario a los fabricados en los últimos 30 años.
Ante esta circunstancia es importante pensar en que el crecimiento de las grandes ciudades en República Dominicana se ha enfocado en construcción de torres de apartamentos y oficinas.
Es pues, una obligación del Estado garantizar la rigurosa aplicación y supervisión en el cumplimiento de todas las normas antisísmicas de este tipo de construcciones.
Sin ánimo de ser alarmistas hay que hacer todo lo posible para evitar derrumbes de edificios y todo tipo de edificaciones en caso de que nos toque en el futuro enfrentar algo similar a lo de Venezuela Ojalá que nunca nos ocurra, pero debemos estar lo más preparados posibles.
Clamemos a Dios para que proteja, restaure y libere a todas las naciones que sufren las desgracias causadas por fenómenos naturales y las dictaduras.
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