Diego Sosa advierte que el problema no es ganar más, sino gastar mejor lo que se tiene
El conferencista, consultor, coach y escritor Diego Sosa analiza por qué a muchas personas no les alcanza el dinero hasta el nuevo cobro, sin importar el monto del ingreso, y propone un cambio de mentalidad para gastar mejor.
Diego Sosa, conferencista, consultor, coach y escritor con 20 libros publicados, dirigió por 10 años una de las empresas del Grupo Siemens en Argentina, Brasil y Alemania. En su más reciente análisis, plantea que el problema no es ganar más dinero, sino gastar mejor. Señala que si antes de recibir la próxima paga tienes que restringirte, quizá el dinero no te está alcanzando, y esto tiene solución.
Sosa explica que muchas personas, empleados o independientes, enfrentan una constante: el dinero no les alcanza hasta el nuevo cobro, sin importar el monto del ingreso. Incluso cuando reciben un gran cobro, como un bono, tampoco les rinde. Las personas piensan que ganando más tendrán holgura, pero no miran atrás para ver cómo era cuando ganaban menos. Quizá ahora tienen más presión. A esto lo llama la inflación de estatus social.
La solución, según Sosa, es no gastar de acuerdo a lo que hay en la cuenta. Hay que hacer un cambio en el cerebro, y esto es muy difícil; pero demasiado útil para no intentarlo. Luego del próximo cobro, no puede uno antojarse solo porque tiene dinero, ni aceptar invitaciones a salidas por el disponible en la cuenta o en la tarjeta de crédito. La trampa de la inflación de estatus social es usar dinero en cosas no presupuestadas. Cuando no tenemos disponible, simplemente no salimos; nadie nos mira mal, ni nosotros sentimos remordimiento.
El experto advierte que no gastar todo no es ser tacaño; tacaño es aquel que no malgasta, no el que guarda una parte para construir un mejor futuro inmediato. El gran problema es que la vida no es solo ese instante, sino que hay un más adelante. Posiblemente la próxima semana tengamos que dejar de hacer algo importante por no tener dinero, como comprar una medicina, o nos endeudamos para poder ir al médico o reparar el refrigerador. Ni qué hablar cuando una joven pareja que tiene diez años trabajando decide casarse y salir de la casa de sus padres, apenas les da para reunir los depósitos del alquiler, cuando pudieran tener suficiente para el inicial de una vivienda propia y los muebles. Pero gastaron en salidas, ropas, viajes y pedidos de comida a casa todo lo que hoy les hace falta para una mejor vida. Un poco menos de todo eso era la solución. Ahorrar no es ser tacaño, es construir futuro. Decidir hacerlo es el único paso que nos lleva al camino deseado.










