El fenómeno global de la derecha dogmática y su avance electoral en la región
El giro a la ultraderecha en América Latina, impulsado por un diseño global, es analizado por Alberto Martín y Kristina Pirker, quienes advierten sobre el avance de fuerzas que promueven el nacionalismo étnico y atacan derechos de minorías, con implicaciones para República Dominicana.
El giro a la ultraderecha en América Latina se consolida y quienes se proclamaban socialdemócratas, liberales y hasta ‘socialistas’ demuestran su verdadera naturaleza al arrimarse a posiciones que, según el análisis, representan la peor visión política de la región desde las desapariciones de las dictaduras militares. Este viraje tiene causas que el texto busca desentrañar para evitar confusiones en República Dominicana.
Alberto Martín y Kristina Pirker, en su trabajo ‘La revitalización de las derechas autoritarias: Europa, Estados Unidos y América Latina’, plantean que los recientes éxitos electorales de actores de derecha radical y ultraderecha han impulsado discusiones sobre las causas de su crecimiento, sus rasgos y estrategias, las motivaciones de los electores y la profundidad de la derechización de las sociedades.
Los autores destacan que estas fuerzas critican a los partidos del establishment, atacan ruidosamente los derechos de las minorías sexuales y grupos étnicos, y advierten sobre la necesidad de recuperar la soberanía del Estado frente a instancias supranacionales y burocracias transnacionales. Asimismo, defienden un ‘nacionalismo étnico’ o ‘etno-nacionalismo’ donde la pertenencia a la nación depende de condicionantes étnicos como idioma, religión, tradición, costumbres y ascendencia común, según Guillermo Fernández V. y David Lerin.
En Estados Unidos, las redadas del ICE han sido acusadas por grupos de defensa de los derechos de los migrantes indocumentados de aplicar un perfil racial al arrestar indiscriminadamente a quienes no tienen documentos. En el caso dominicano, el texto señala que la realidad se complica porque, a diferencia de otros países, son mulatos quienes levantan la bandera de esta ultraderecha que los desprecia por su origen social.









