Invitada a la segunda edición de Mar de palabras , la periodista y novelista llega a Santo Domingo en un momento especialmente intenso de su trayectoria tras la publicación de Soy la daga y soy la herida , una novela con la que inaugura el llamado género » brutal noir «, un territorio narrativo donde el horror y el humor se encuentran para cuestionar las grandes tragedias contemporáneas.
En esta conversación con Diario Libre , la ganadora del Premio Alfaguara (2024) por su obra Delirio reflexiona, con la franqueza y el sentido del humor que la distinguen, sobre el genocidio en Gaza que inspiró su última obra, la responsabilidad del escritor frente a la realidad, los límites entre política y creación, el futuro de la novela y el desafío de mantener viva una literatura capaz de conmover, incomodar y provocar debate.
¿Qué plan puede ser mejor que conversar de literatura a orillas del Caribe, en la bellísima Santo Domingo , con el público lector y con colegas escritores? Como decimos en Colombia, «al que pida más, que le piquen caña».
Me gustan las mesas de varios participantes y abiertas al público, donde el monólogo es reemplazado por el debate vivo y el entrevere de voces.
Prefiero que a los escritores nos inviten a hablar de la obra de los demás , rompiendo la tradición de girar siempre en torno a lo propio.
Desde hace años leo a Junot Díaz ; me asombra su agilidad, me hacen reír sus personajes, admiro su temeridad como pionero de la cultura híbrida latino-gringa.
Espero familiarizarme en este viaje con la literatura de figuras nuevas.
Te lo respondo con precisión: en noviembre de 2023 , cuando inició el genocidio , al comprender que lo humano estaba perdido si nos tragábamos entero y agachados un acto de prepotencia y crueldad absolutas, como era y sigue siendo el exterminio en Gaza.
Respuesta al horror , sí, pero sobre todo homenaje al coraje y la rebeldía de las gentes, y a la dignidad de los pueblos en resistencia.
No fue posible pisar el territorio propiamente dicho porque iba invitada por organizaciones humanitarias a las que se les vetó la entrada.
Pero me quedé en Egipto , entrevistando a familias palestinas divididas por el cierre de la frontera y otras gentes directamente golpeadas por la tragedia, y así pude dar testimonio en una serie de reportajes , que a la larga dieron lugar a una novela de ficción sobre esa feroz encrucijada de la humanidad.
Espero que en esa parodia de la situación actual que es Soy la daga y soy la herida , el lector se ría de la burda y grotesca arrogancia de los megatiranos , y que baraje las posibilidades de una rebelión contra ellos.
Me gustaría que encontrara cautivador el relato y seductores personajes como Misericordia Dagger , el verdugo; como Abismo, el tanatócrata, y como Dix, la adolescente que precipita los acontecimientos.
Estamos atravesando una coyuntura global de violencia total y sin control, una vocación de muerte y destrucción que a todos nos atenaza y amenaza, y no veo por qué la literatura deba temer o evitar referirse a esta circunstancia, que podría llegar a ser terminal.
Por lo demás, este libro es menos violento que muchas series de televisión que ven hasta los niños.
Me desconcierta el pudor presuntamente «elegante» de la novela contemporánea frente a los temas duros.
Admiro, en cambio, la audacia respecto a otras formas culturales, como la novela gráfica, la sátira, el grafiti, el rap.
Me atrae la idea de emular en la novela esas otras expresiones más directas, ágiles y desparpajadas, incluyendo ciertas series audiovisuales que llegan a ser obras maestras.
O nos avivamos, o el género novela se nos volverá un plomazo.
Misericordia Dagger , el verdugo ficticio que hace de protagonista, narra en primera persona y presume que con su autobiografía está proponiendo un género nacido de la mezcla de horror y humor , al que él mismo bautiza como » brutal noir «.
Eso es en esta novela.
Ya veremos qué sucede en la que viene…
Creo que todo escritor siempre ha tenido y tendrá una enorme presión y una gran responsabilidad.
Ahora, cómo las asuma y exprese, ya es cosa de cada cual, dentro de la perspectiva abierta de su total libertad creativa.
Yo he intentado borrar esa línea divisoria en lo mío, como también la línea entre periodismo y literatura ; entre ficción y ensayo…
pero eso desde luego es solamente una opción personal.
Me gusta la gente.
Me sorprenden sus decisiones ; sus amores y odios; sus miedos; su manera de hablar, de relacionarse consigo misma y con los demás; su sentido de la moralidad, su ejercicio de la memoria.
Me la paso observando a la gente , tratando de descifrar el diseño que cada cual hace de su vida.
Creo que vivir es un ejercicio apasionante y extraordinariamente difícil y retador, a la vez feliz y sufrido, exitoso y fracasado.
Me emociona la dignidad humana a la hora de sobrellevar la aventura de vivir.
Le apuesto a la alegría.
La frase de la Biblia que me convoca dice: «Alabaré la alegría».
No te lo puedo contar.
Nadie puede saberlo , por lo pronto ni siquiera yo misma.
Ahí voy ya con algo nuevo; veremos hacia dónde me lleva.
La novela es una réplica deliciosa y libre de la vida ; un retablo con sabrosas pretensiones de totalidad.
Digamos que es un juguete con sueños de trascendencia.
No lo logrará.
No está ni cruda.
El papa León XIV lo ha dicho bien: «La IA es ajena al horizonte afectivo, que es el territorio de lo humano».
Periodista, con más de 30 años de experiencia en revistas.
Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, España.
Actualmente, dirige la sección Revista de Diario Libre en la República Dominicana..









