Un gesto que conmovió al baloncesto colegial
Minutos después de conquistar el campeonato nacional universitario, Yaxel Lendeborg protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche al dedicarle el trofeo a su progenitora, la dominicana Yissel Raposo. Con la voz entrecortada, el joven declaró ante las cámaras: «Te debo todo, eres mi mundo, una súper mujer».
El sacrificio silencioso de una madre
Detrás del homenaje público se esconde una historia de lucha y resiliencia familiar. En un ensayo publicado meses atrás, Lendeborg reveló que su madre libraba una intensa batalla contra el cáncer de apéndice en etapa 4, diagnóstico que ella mantuvo deliberadamente en secreto para no interferir con el rendimiento deportivo de su hijo. Yissel estuvo presente en cada partido del torneo, alternando lágrimas de emoción con celebraciones desde las gradas del Lucas Oil Stadium.
Del tropiezo académico a la redención
La trayectoria del joven no siguió un camino recto. Tras un fracaso escolar en Nueva Jersey, fue su madre quien lo impulsó a matricularse en un colegio comunitario de Arizona para enderezar el rumbo de su vida. Ese sacrificio materno rindió frutos cuando Michigan le ofreció una beca, oportunidad que Lendeborg valoró por encima de ofertas millonarias de otros programas universitarios. El abrazo entre madre e hijo tras el pitazo final condensó años de esfuerzo, enfermedad y esperanza compartida en la duela.
La historia de superación del joven alero conmovió a la audiencia y puso de relieve el rol fundamental que juegan las familias en el desarrollo de los atletas de alto rendimiento en la República Dominicana.










