Cuando el llamado movimiento de la Religión Electrónica eclosionó hacia finales de los 80 del pasado siglo, apareció un líder religioso dentro del fundamentalismo religioso cristiano evangélico de Estados Unidos, cuyo nombre era Jimmy Swagart. Sus seguidores de la Iglesia Pentecostal lo tenían como un gran tribuno.
En alguno de sus discursos se refirió a Mahatma Gandhi y llegó a hablar de su liderazgo, decía que Gandhi pudo haber llegado más lejos de donde llegó con su pueblo. Ahora bien, Swagart hablaba así porque estaba rodeado por un grupo de fanáticos religiosos, pero a pesar de esto último no se habla de él porque se corrompió, lo que terminó afectándolo para su práctica religiosa y se retiró de ella. Hace muchos años le llegué a plantear a una persona sobre el tema de la moral, es decir, lo que se debe considerar correcto o incorrecto desde el punto de vista moral, la respuesta que me dio fue que nadie en la política tenía eso claro.
Lo extraño para mí ha resultado ser que después de unos años esa persona ha dedicado tiempo para escribir sobre ese tema. Me reservo el derecho a no revelar la identidad de esa persona. Ahora bien, si bien los líderes no son seres superiores, ni determinan por sí solos el curso de la historia, pero si pueden con su capacidad de dirección encausar los procesos sociales si encuentran obediencia a sus mandatos, es decir, si no carecen de autoridad como la definiera Max Weber y que ella no es lo mismo que autoritarismo.
De todos modos el cambio estructural de la sociedad debe darse a partir de las acciones de colectivos de personas, involucrando a muchos seres humanos, aunque la mayor parte de los sujetos sociales no tomen participación en las acciones que hacen que el cambio sea realidad. Leyendo el libro de Ignacio Ramonet: Fidel Castro (Biografía a dos voces), obra que es el resultado de 30 horas de entrevista del autor a Castro, aparentemente en el 2006, me doy cuenta de que una sociedad no puede caminar por el buen sendero si la mayoría de los ciudadanos no son portadores de una sólida conciencia moral. Es por eso que a Carlos Manuel De Céspedes y a José Martí se les tiene en Cuba como los precursores de la Revolución.
Los jóvenes rebeldes del Movimiento 26 de Julio habían asimilado en la práctica el legado moral dejado por De Céspedes y Martí. No obstante, hay que tener presente que la conciencia social es algo que no cambia del todo tan fácil, porque es algo que se da y se queda en el fuero interno del individuo; tanto el tema del prejuicio racial, el machismo y la intolerancia a los homosexuales, no se han superado del todo quizás muchos años después de haberse iniciado la Revolución Cubana, según se colige de lo planteado por Fidel Castro, como parte de las respuestas a las preguntas que le hizo Ramonet y que se recogen en el libro publicado que ya citamos.
Sin embargo, en cuanto al racismo cuando se inició la revolución socialista en Cuba ya hacía muchos años que Martí se había pronunciado contra el mismo, aunque no parece que así contra la discriminación de las mujeres y de los homosexuales. En cuanto al racismo, creo que uno de los países donde este ha imperado más es Estados Unidos, porque para ser racista es necesario creer en la supremacía racial, es decir creer que una raza es superior a otra, tal como quiso inculcar en todos los ciudadanos alemanes el Estado nazi.
Creo que muchos norteamericanos, pero no todos y ni creo que llega a ser la mayoría, creen en la supremacía de los blancos o caucásicos.
Hubo una segregación racial en Estados Unidos hasta hace aproximadamente 60 años, pero en la conciencia social de muchos norteamericanos existe la creencia en la supremacía racial, porque no tan rápidamente cambiaría el estado de conciencia social aunque se eliminara el apartheid en escuelas, restaurantes, en los medios de transportes y en otras áreas públicas. Después del racismo, la peor discriminación y más vieja es la de la mujer, pero hoy más que antes es la de los ancianos o viejos, como también la de los niños al ser maltratados; la no tolerancia de la homosexualidad es también otro realidad que la sociedad en general tiene que superar, aunque su práctica es contra natura y ergo no tiene porque promoverse, pero todo indica que hay problemas congénitos unas veces y quizás las más de las veces conductas aprendidas o inducidas hasta por medio de la violencia.
Martí, tratando de acendrar la conciencia social en el alma del cubano, decía que el cubano negro era más que su color negro y que el cubano blanco era más que su color blanco. Eso también debemos asumirlo los dominicanos, aunque yo no creo que en nuestro país haya tanta gente que crea en la supremacía racial, pues es tan grande la mezcla racial aquí; lo que más debemos es tomar conciencia de que hombre y mujer somos los únicos dos géneros o sexos de la misma especie, por lo que no debe haber discriminación de uno hacia la otra o viceversa y que de acuerdo a la madre naturaleza se complementan el uno y la otra.
De todos modos debemos vivir en tolerancia para que el ser humano sea feliz y sobre todo en la medida de lo posible respetando la madre naturaleza. Fidel dejó ver en esa entrevista con Ramonet que la Revolución Cubana tuvo grandes problemas con esos estereotipos o prejuicios. Ahora bien, pese a esos problemas los cubanos han logrado vencer otros que aquí no se han podido vencer, como la calidad de la educación y la salud, aunque el incremento del bloqueo comercial a ese país le han conducido a casi perder el terreno ganado. Al parecer, pese a todas las dificultades económicas que ha tenido Cuba, mientras estuvo vivo, el máximo líder de la Revolución Cubana no vio reducirse en grado significativo su autoridad.
Autoridad y poder no son la misma cosa, porque este consiste en imponer la propia voluntad aún contra toda resistencia, mientras que aquella consiste en encontrar obediencia a un mandato, pero no se trata imponer. Esto es según weber. Según Rodrigo Borja, ex presidente de Ecuador y autor de la Enciclopedia Política, el poder se basa en la fuerza y se fundamenta en lo material, las armas y el dinero, etc., mientras que la autoridad se basa en la voluntad y se fundamenta en la moral o lo espiritual. Según Carlos Marx: “…La mejor forma del estado (sic) es aquella en la que los antagonismos sociales no son anulados o reprimidos por la fuerza, es decir, de modo artificial, sólo en apariencia; la mejor forma del estado (sic) es aquella en que tales antagonismos llegan al estadio de la lucha abierta, y, en consecuencia, de su solución. (Fragmento del discurso ante la tumba de los combatientes caídos en junio de 1848).
La Dra. Laura Virginia Faxas Vargas, quien ha vivido fuera del país por mucho tiempo, acaba de publicar este jueves 27 de agosto un artículo en el Listín Diario en la pág. 9, cuyo título es: Leonel, 1996, la fundación de la nueva RD. Tiene razón Laura cuando habla del origen popular de Leonel Fernández, pero lo que más importa es lo que hizo. La verdad es que cuando Leonel asume la presidencia el neoliberalismo ya estaba en marcha desde hacía no menos de una década antes, pero se afianzó mucho durante su gobierno hasta casi ponerse una diadema. Leonel privatizó las empresas de CORDE, casi desmanteló el CEA y privatizó la CDE (un servicio de utilidad pública) dejando al Estado huérfano de recursos pecuniarios y de servicios básicos para la población vía emporios estatales.
Es cierto que en su gobierno se trató de modernizar el Estado, y cuando volvió a gobernar durante su segundo mandato construyó el Metro de Santo Domingo. El sin embargo, pudo haber evitado errores importantes que se cometieron en su gobierno, como por ejemplo la militarización o el cerco policial de la Liga Municipal Dominicana (una muestra de intolerancia política), eso daba pábulo a cuestionamientos, también la pérdida de la disciplina del PLD durante su primer gobierno provocó la muerte de un militar retirado.
Yo creo que todavía hoy no se ha fundado una nueva RD, pese a las caras jóvenes que tanto aparecen en estos últimos años; ser joven o ser de cualquiera otra edad no es una virtud, este Estado y esta sociedad dominicanos son lo que tal vez más se parecen al caos hoy día, parecería que como estamos vivimos en una situación de entropía y ante lo escatologico.
No hay aulas de clases suficientes para cubrir la población estudiantil, la polución es tan grande e insoportable ya que es generada por un parque de vehículos de motor que es insostenible, una economía de servicios insostenible y una depredación de los recursos naturales que está esquilmando todas las fuentes de estos.
Tiene razón Laura Virginia cuando dice que los jóvenes no valoran a Leonel, porque la politiquería ha llevado a muchos jóvenes a creer que la corruptela no existe en este gobierno y que el corrupto en el ejercicio del poder cuando lo ejercía era Leonel Fernández. Porque ahora se habla de Alofoque y no de la Marcha Verde?, donde están los propulsores del movimiento Marcha Verde que no hablan de los desaciertos de Abinader, excepto Ricardo Nieves? Porque no se habla del documento Bien Común, elaborado por un grupo de jóvenes al inicio de la pandemia.
La causa de que se atreva a aparecer un Alofoque, como expresión del lumpen en el escenario político, se debe en gran medida a que quienes han gobernado han propiciado esto. Los grupos políticos que no forman parte de la partidocracia no han dicho nada sobre la degradación de la política, con gentes que quieren sobresalir faltando al respeto a todo el mundo, situación que se ve agravada en República Dominicana con el control de los medios tradicionales mediante la publicidad por parte del gobierno y su partido y la saturación de las redes o medios alternativos por otros grupos.










