El 89 % de las importaciones llega por mar; costos altos amenazan precios y comercio.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán mantiene los costos del transporte marítimo internacional en niveles elevados, lo que impacta directamente a República Dominicana, cuyo comercio exterior depende en un 89 % de la vía marítima.
El transporte marítimo internacional continúa operando con costos elevados en medio de las disrupciones y la incertidumbre derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Dos indicadores permiten observar su evolución desde mercados distintos: el Índice Mundial de Contenedores de Drewry (WCI) y el Índice Báltico de Carga Seca (BDI).
El WCI mide semanalmente las tarifas de transporte de contenedores de 40 pies en ocho de las principales rutas comerciales del mundo. Al 27 de agosto alcanzó US$4,473 por contenedor, un aumento de 135.5 % respecto al 26 de febrero, dos días antes del inicio del conflicto. El BDI, elaborado por Baltic Exchange, refleja las tarifas de flete para buques que transportan materias primas secas a granel, como mineral de hierro, carbón y granos. Al 27 de agosto se situó en 3,107 puntos, 46.8 % por encima del nivel registrado el 26 de febrero.
Aunque ambos indicadores miden segmentos diferentes y no son directamente comparables en sus niveles originales, convertirlos a un índice con base 100 permite observar cuánto ha variado cada uno desde un mismo punto de partida. Los datos muestran que, pese a comportamientos distintos, ambos permanecen considerablemente por encima de sus niveles previos al conflicto. La menor eficiencia del transporte marítimo se explica por las tensiones geopolíticas que han llevado a una disminución de la oferta de combustibles impulsando sus precios.
Para República Dominicana, el impacto es relevante: a julio de 2026, el 89.0 % de las importaciones ingresó por vía marítima. Fletes más elevados encarecen los bienes finales, insumos y materias primas importados, además de aumentar los costos de transporte de las exportaciones. Este fenómeno se suma a la tendencia global de disrupciones en cadenas de suministro, afectando tanto a consumidores como a empresas locales que dependen del comercio exterior.
La situación plantea un desafío para la política económica dominicana y para los sectores productivos que ven reducida su competitividad. Mientras no se resuelva el conflicto, se espera que los fletes sigan altos, con efectos en la inflación y en el costo de vida de la diáspora y los hogares. Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).










