Estudio en Buenos Aires revela beneficios del tango en pacientes; modelo podría llegar a RD.
Un hospital público de Argentina incorporó clases de tango como terapia complementaria para el Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones en el mundo. La experiencia, con 200 pacientes y 15 años de estudio, posiciona al tango como una tendencia global en rehabilitación que podría inspirar a República Dominicana y su diáspora.
El hospital Ramos Mejía de Buenos Aires desarrolla desde hace 15 años talleres de tango para pacientes con Parkinson, una enfermedad sin cura que afecta la marcha y el equilibrio. La neuróloga Nélida Garretto explica que ‘el tango, como danza caminada, trabaja la detención y el inicio de los pasos’, convirtiendo el baile en una herramienta terapéutica innovadora.
Los resultados, medidos con evaluaciones específicas, muestran mejoras en la parte cognitiva, motora y en la marcha. La paciente Lidia Beltrán, de 66 años, resume el impacto: ‘Hay que bailarle a la vida’. El tango no solo ayuda físicamente, sino que combate el aislamiento social y la depresión, comunes en esta enfermedad.
Esta tendencia internacional resuena en República Dominicana, donde el envejecimiento poblacional y las enfermedades crónicas demandan alternativas de rehabilitación. La diáspora dominicana en Argentina y otros países podría ser puente para adaptar este modelo con ritmos locales, como la bachata o el merengue, que también implican caminar y coordinar.
El taller, guiado por el bailarín Manuco Firmani y un equipo de neurólogos, es un ejemplo de cómo la cultura y la salud se entrelazan. Para los dominicanos, esta noticia abre el debate sobre terapias no convencionales y su potencial para mejorar la calidad de vida, tanto en la isla como en el exterior.












