El debate sobre Kwiek y García refleja la tendencia global de juzgar a los entrenadores por el último resultado
Mientras el mundo del deporte se mueve entre la exigencia inmediata y la construcción de proyectos a largo plazo, la República Dominicana enfrenta un dilema: ¿renovar o mantener a los técnicos que han dado los mayores logros en la historia del deporte de conjunto nacional?
La presión por los resultados inmediatos es una tendencia que no distingue fronteras. En el baloncesto y el voleibol mundial, entrenadores exitosos son despedidos tras una mala racha, y República Dominicana no escapa a esa realidad. Marcos Kwiek y Néstor García, los estrategas que han llevado a las selecciones nacionales a sus mejores momentos, ahora enfrentan el escrutinio de una afición que parece tener la memoria tan corta como un ‘stories’ de Instagram.
García, quien asumió el baloncesto masculino en 2019, ha firmado una hoja de servicio impresionante: victorias sobre Alemania, Italia y Argentina, y un triunfo simbólico ante Estados Unidos el 27 de febrero. Su récord de 25-11 en juegos oficiales supera incluso al de José ‘Boyón’ Domínguez, quien tuvo 26-12 en cinco etapas. Sin embargo, un posible tropiezo en noviembre podría desatar las críticas y el famoso ‘fin de ciclo’.
Kwiek, por su parte, ha sido el artífice del resurgir del voleibol femenino, con un boleto olímpico y reconocimientos de la FIVB que incluyen más de 1.2 millones de dólares en premios por desempeño desde 2021. A pesar de ello, algunos sectores hablan de una ‘escuela agotada’, ignorando los logros que han puesto a RD en el mapa deportivo internacional.
Este debate no es exclusivo de RD: en todo el mundo, los entrenadores viven al filo de la navaja, donde cada derrota puede ser el preludio de un despido. La diáspora dominicana, que sigue con pasión los resultados desde lejos, también se divide entre quienes piden cambios y quienes defienden la continuidad de los proyectos.
La pregunta que queda en el aire es si el deporte dominicano puede permitirse el lujo de sacrificar la experiencia y los resultados a largo plazo por la inmediatez de los resultados. Mientras tanto, Kwiek y García siguen trabajando, conscientes de que en el banquillo, la única certeza es que el próximo partido siempre será el más importante.












